En la casa familiar de La Araira, donde ocho hermanas conviven bajo la sombra de una madre devastada y una estirpe carcomida, cada silencio es una amenaza. La séptima de ellas, Nazarena, barre obsesivamente el patio para ahuyentar las desgracias, pero es en el polvo donde se abren las grietas: las rivalidades de las hermanas, los muertos que regresan, el deseo como huida, los animales que presagian desastres y un pasado que se encarna en visiones y terror. La prosa de Karina Sainz Borgo, llena de intensas imágenes y resonancias ancestrales, ilumina poco a poco lo que intenta ocultar cada una de estas mujeres.