Una novela en la que fondo y forma comparten el mismo estado. “La carretera” es fría, minimalista, parca, casi espartana; es la única manera de narrar ese mundo con veracidad. El resultado es una prosa cruda y singular, que despierta amor u odio. Más que realista, es una novela filosófica: el padre y el hijo funcionan como arquetipos más que como personas concretas, especialmente el niño. Aun así, la historia funciona porque traslada el mundo a la prosa de manera impecable. El lector se convierte en un personaje más; la novela lo obliga a habitar ese universo, algo que pocas obras logran. Por ello, no es una lectura fácil, pero sí hipnótica.
hace 1 hora
Amazon
Agapea
Amazon eBook
Audio Libro