AHORA Y EN LA HORA DE NUESTRA MUERTE MOREIRA MARQUES, SUSANA

Nota media 9 Excelente 1 voto 1 críticas

Resumen

En su viaje por el norte de Portugal acompañando a un equipo de cuidados paliativos, Susana Moreira salva los últimos rescoldos de unas voces que se apagan. Con una originalísima mezcla de reflexión personal y de testimonio directo, la autora firma un reportaje profundamente humano, en el que alumbra la grandeza que se esconde en las biografías anónimas, confrontándola con la aplastante sensación de finitud de nuestras últimas horas. Al mismo tiempo, se trata de un libro de una belleza extraordinaria, que eleva el periodismo a una altura poco común. No solo por su brillante juegos de planos entre una vida y un territorio que se extinguen, sino por la voz personalísima de la autora.

1 críticas de los lectores

9

Siempre encuentra tiempo para la siega, la cosecha rara vez es escasa; en el campo de la vida, la guadaña no descansa. Espigas como Paula se resisten, no quieren quebrarse –son tantas las primaveras que desea, tantas las que no supo disfrutar y que quizá no vuelvan-; Joao y Maria contemplan un horizonte de recuerdos y sólo esperan que el dolor, al final, no duela; Elisa y Sara se agitan por el daño que les causó la pérdida. La muerte es sorda y ciega, no escucha ruegos ni llantos, no entiende de otoños ni de veranos. Sin embargo, Susana Moreira Marques interrumpe su labor por unos momentos que parecen eternos. Y lo hace en Trás-os-Montes, tierra portuguesa, acompañando a un equipo de cuidados paliativos. A la vuelta de cada página todos nos encontramos con el recuerdo o con el presente áspero de un ser querido; al final de cada párrafo la filosofía de los que están a punto de partir nos da una lección de muerte y, sobre todo, de vida. Quizá cualquier otro lo hubiera escrito de cualquier manera e incluso mejor, pero es imposible encontrar a muchos que sepan crear un libro como este, ciento diecisiete páginas que palpitan entre los dedos del lector más allá de su credo o ideología. Es aquí, es ahora, cuando debemos abrir los ojos a una vida que nos ciega, no antes de espirar, no al final de nuestra historia: no siempre seremos avena loca.

hace 3 años