"La península de las casas vacías", David Uclés 2024, me ha impresionado desde el inicio hasta la última línea. Hay que ser osado y valiente para hacer un repaso, somero pero repaso, de todo lo acaecido en nuestra Guerra Incivil y mezclarlo con realismo mágico. A veces aligera la carga del otro hilo narrativo pero a veces no, porque es tan tremendo lo que se está contando que no pierde esa carga. Crea un espacio de donde parte la historia y donde termina: Jandula. Como el Macondo de García Márquez o la Màgina de Muñoz Molina, es un espacio imaginario que pone paisaje de olivar y sacrificio a la historia. En realidad Uclés es de Úbeda y su familia de Quesada, por éso mismo aparece también la Virgen de Tiscar en la narración, patrona de Quesada.
Uclés pone una mirada critica pero también objetiva y cuenta barbaridades sin fin cometidas por el bando constitucional o gobernante y por el bando golpista. Sucesos que no tienen nada de heroicos sino de miserables. Matanzas, ajusticiamientos, bombardeos, pelotones de fusilamiento, checas, "paseos" y asesinatos indiscriminados sin ningún tipo de miramiento con población civil.
Hay tanto de lo que avergonzarse que ruboriza que se quiera ensalzar un hecho tan brutal e infame porque no cabe duda de que todos los fallecidos de la dictadura fueron del bando perdedor.
La novela es coral y los protagonistas son habitantes de Jándula y la familia de Odisto. Una familia numerosa que dá mucho de sí y sufrirán muchas experiencias y vicisitudes mil. Se asoman a las páginas de este libro Paracuellos, la "desbandá" malagueña, Guernica, los campos de concentración franceses, el bombardeo de Guernica, la toma de Bilbao, la matanza de Badajoz, el Madrid sitiado más mísero y hambriento, la batalla del Ebro y muchos más sucesos. Y toma la palabra el Caudillo y su mujer, Miguel Hernández, Antonio Machado, Lorca y un sinfín de personajes reales.
En la obra nunca se habla de España si no de Iberia y los bandos son los de los hunos y los otros como decía Unamuno.
Curiosa es la relación que el narrador establece entre el lector y él por un lado y con los personajes de la novela por otros. Se inmiscuye en la acción y nos hace saber que está ahí. Nos habla y nos lleva de la mano y dialoga también con los personajes. Es sumo hacedor y se regodea de ello.
La historia de la construcción de esta original novela es larga y muy laboriosa porque a nadie convencía su publicación. Uclés insistió y usó unas becas de investigación para viajar por todo el solar hispánico y documentarse exhaustivamente sobre todo lo que se cuenta.
El resultado es memorable. Una obra original que se queda con nosotros y no nos abandona. Un veinte sobre diez... Una obra maestra sobresaliente.
hace 1 semana
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