Me ha sorprendido gratamente. Cada capítulo es un episodio independiente de una historia de la colonización de Marte: se trata más de una colección de cuentos fantásticos que de una novela de ciencia ficción. Es muy poético y evocador: como lector quedo atrapado en ese mundo de espacios silenciosos y vastas soledades, entre las nostálgicas ruinas milenarias de ciudades y templos marcianos abandonados en la arena y montañas distantes. Y las historias (breves), geniales, cada una con su originalidad, su sentido del humor o su tragedia: insólitas, tremendas, cómicas, inquietantes... Es difícil permanecer indiferente ante tal amalgama de sugerencias y posibilidades. Se me hace imprescindible una segunda y, quizás, tercera lectura.
hace 10 años
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