«“Levántate, coge un papel y escribe”». Esas palabras han sido pronunciadas junto a mi oído por una voz masculina y grave. Es de noche. El miedo me domina. La voz me reitera su exigencia: “Levántate, coge un papel y escribe”». Me levanto, voy a buscar bolígrafo y papel y luego me siento a la mesa. De repente mi mano se mueve a toda velocidad: la escritura no es mía, las palabras se tocan y hay muchas faltas de ortografía. Al cabo de unas cuantas líneas, mi mano se detiene. Recupero el aliento y descifro el mensaje: “A partir de ahora, estás en contacto con la otra dimensión”». Así empieza la historia que se relata en este libro. Su autora, hija de padres agnósticos, sin educación religiosa, descubre un día su capacidad para ser médium y, con ella, su compromiso para ayudar a las almas errantes. Desde entonces, cambió su visión del mundo, de la realidad y de la muerte.