Tras la muerte violenta de un forense mientras trabaja. Adam Dalgliesh debe hurgar en la intimidad de los científicos vinculados a la víctima por sus tareas, problemas e incluso celos profesionales. Todos son especialistas en el comportamiento de la muerte y en desenmascarar a un criminal con un microscopio o un tubo de ensayo. En este caso, sin embargo, el asesino podría hallarse en el mismo laboratorio.