LA VERDAD DE LA MENTIRA GEORGE, ELIZABETH

Nota media 7,33 Muy bueno 3 votos 1 críticas

Resumen

El inspector Thomas Lynley se queda perplejo cuando recibe la orden de infiltrarse para investigar la muerte de Ian Cresswell por petición del tío de la víctima, el acaudalado y poderoso Bernard Fairclough. Su muerte había sido archivada como accidental pero, tras pedir ayuda a sus amigos Simon y Deborah Saint James, Lynley pronto descubre que el clan Fairclough esconde múltiples secretos, mentiras y motivos suficientes para el asesinato. La investigación que Deborah lleva a cabo sobre el sospechoso principal, Nicholas —el hijo pródigo de Bernard y un drogadicto en rehabilitación—, la lleva a la esposa de este, una mujer tan fieramente protectora como devastadoramente bella. Lynley y Simon seguirán profundizar en sus investigaciones con el resto de la familia, lo que incluye a la resentida exesposa de la víctima, el amante por el que Ian la abandonó y el propio Bernard.

1 críticas de los lectores

“La verdad de la mentira” es la decimoséptima entrega de la longeva serie del inspector Thomas Lynley, que tantas satisfacciones ha dado a su autora, Elizabeth George. Si bien la autora es estadounidense, la serie se desarrolla en Reino Unido, y en el caso de esta obra, en Cumbria y la conocida zona de los Lagos. El mismo escenario es uno de los atractivos de la novela, rica en detalles tanto en lo referente al entorno en que tiene lugar como a la psicología de los personajes. Si bien el inspector Lynley tiene una relevancia especial, la novela tiene un cierto carácter coral, cruzándose las vidas de los personajes conforme la trama avanza.
Las páginas de “La verdad de la mentira” destilan ingenio y humor, así como tensión e intriga. La autora tiende a introducir referencias literarias y cinematográficas, lo que enriquece su prosa, que es trabajada y punzante. Todo ello dota a la novela de una complejidad inusual en el género negro. La investigación policial queda a menudo eclipsada por la trama relativa a cada uno de los personajes. Así, no se requiere de una acción constante para atraer el interés del lector. Se trata de una novela negra un tanto atípica, pero ni mucho menos fallida. Al contrario. (Ana Rayas)

hace 5 años