Todo lo que Lorna ha deseado en su vida es un marido y cuatro hijas, y eso es exactamente lo que tiene, si bien son el marido y las hijas de otra. No obstante, Robert y sus adorables hijas prácticamente les pertenecen. Después de todo, ya hace diez años que la esposa legítima se ha marchado de casa. Y tras enamorarse de Robert, Lorna estuvo encantada de llenar ese vacío. Ahora Lorna tiene cuanto una madre debería tener (salvo las estrías). Lo malo es que la esposa de Robert a vuelto. Es una mujer guapa y segura de sí misma y busca el perdón. Pero ¿sólo desea eso? Lorna no puede evitar pensar que esta familia no es lo bastante grande para las dos...