EL AÑO DEL VERANO QUE NUNCA LLEGÓ OSPINA, WILLIAM

Nota media 5,5 Regular 2 votos 1 críticas

Resumen

Algo hace pensar que esta maravillosa novela, como la criatura Frankenstein, no tuvo infancia, pero también que, como el vampiro, está fuera del tiempo... En el verano de 1816, Lord Byron, John Polidori, Percy Bysshe Shelley y su esposa Mary Shelley coincidieron en la magnífica Villa Diodati, situada junto al Lago Leman. Las inclemencias del clima, provocadas por la catastrófica erupción volcánica de Tambora, en Indonesia, que cubrió el cielo de nubes de ceniza y de azufre, les impidieron abandonar la villa durante tres días, que fueron como una larga y tenebrosa noche. En este ambiente cargado de misterio y nerviosismo, entre relámpagos, terribles ráfagas de viento y los relatos del Phantasmagoriana leídos en voz alta bajo los fulgores fantásticos del fuego de la chimenea, se gestaron dos de los grandes mitos de la novela gótica: Frankenstein y el vampiro. Esta historia ha sido para muchos autores motivo de búsquedas obsesivas y rebuscadas interpretaciones. En esta novela, William Ospina nos seduce con sus palabras y nos introduce en el mundo fantástico de esta inagotable historia para reflexionar sobre la coexistencia de lo sublime y lo monstruoso, lo siniestro como límite de lo bello y la necesidad del hombre de reinventarse en los mitos para darle sentido a la existencia.

1 críticas de los lectores

5

Los primeros capítulos del libro te inundan con gran cantidad de información histórica muy interesante, te ves obligado a ir más allá y verificar la información, consultar en internet, buscar las fuentes y aprender más sobre el tema. Luego el autor innecesariamente comienza a describir viajes a Londrés, Ginebra, Medellín, París, etc y una serie de reuniones, conferencias y viajes que se sucedieron en esos lugares que le restan vitalidad al libro solo para narrar como se le ocurrió una u otra idea, pero que en realidad no le aportan nada a la historia que promete contar. La fascinación de los primeros capítulos, comienza a dilatarse en estas historias. El autor se vuelve obsesivo, pretencioso, egocéntrico hablando de sus viajes. Al final el libro te decepciona por completo porque la historia que promete contar nunca es contada, al contrario, el autor se dedica a contar como se le ocurrió una historia que en realidad nunca cuenta. Ospina se obsesiona con Byron, Shelley, Polidori, y de eso trata su libro, de la obsesión de un autor con esos personajes, pero de la historia que promete contar, solo unos pocos asomos que no se concretan. Decepcionante.

hace 4 años