Él, apodado el guiripollas, ha llegado a Barcelona para cumplir un sueño que no es el suyo, movido por la culpa. Para llevarlo a cabo, alquila un piso cerca de su nuevo negocio.
Lo que no esperaba es que su vecina de enfrente estuviera empeñada en hacerle la vida imposible, ni que él se viera impulsado a devolverle cada una de sus pullas, porque es lo único que le permite volver a sentir algo.
Ella, apodada la amarrugada, lucha por convertirse en chef de alta cocina.
Pero el camino no es nada fácil y vive perdida y sumida en la rabia. Especialmente cuando ve que el barrio en el que se crió se marchita con la llegada del turismo masivo y sus consecuencias: la pérdida de los negocios que visitaba junto a la persona que más quería en el mundo, e incluso el local y el piso de sus sueños.
Lo que nunca fue nuestro, de Laura K. Roma, es una novela muy especial.
Y lo es porque, además de ser una comedia romántica divertidísima, sus páginas esconden muchos secretos y un tema que nos afecta a todos de un modo u otro: la escasez de vivienda.
He de reconocer que, al principio, me ha costado empatizar con la amargada. Sus reacciones me han parecido demasiado exageradas, aunque, a medida que la autora deja entrever pinceladas de cómo es en realidad, la comprendes mejor.
Él deja entrever desde un principio que no ha llegado a Barcelona motu proprio. Está allí porque se ve obligado a cumplir el sueño de otra persona y se siente tan solo y tan roto que solo encuentra la chispa de la vida cuando se dedica a devolverle a su vecina cada una de las trastadas que ella le hace.
Como podéis imaginar, sus encontronazos son épicos, pero este libro va más allá del típico haters to lovers. A lo largo de la historia, la autora nos habla de las relaciones familiares, de la soledad, de la culpa y del duelo; temas que solemos guardarnos para nosotros mismos y que siempre acaban pasando factura.
Este libro es la primera novela de la autora y promete ser el inicio de una gran carrera literaria, tanto por la belleza de la prosa como por lo bien desarrollada que está la historia y los dos puntos de vista de los protagonistas.
Si os apetece una historia divertida, con un romance a fuego lento entre puñalada y puñalada, esta es vuestra novela. Y os aviso: empezáis riendo sus pullas… y acabáis queriendo mudaros al rellano para cotillear la siguiente. (Ana García, 22 de abril de 2026)
hace 10 horas
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