Resumen

Ni siquiera tiene nombre. Y es que nadie habla con ella, como no sea para pedir libros en préstamo. Su consuelo: las buenas lecturas (siempre de autores muertos) y estar rodeada de seres incluso más tristes que ella. Se pasa los días ordenando, clasificando, poniendo signaturas. No pensaba ser bibliotecaria, pero abandonó las oposiciones por un hombre. Ahora el amor le parece una pérdida de tiempo, un trastorno infantil… Sólo le queda, pues, la literatura. Para elevarse, dice ella. Los libros, los buenos libros. Y quizá, también, los buenos lectores, que van a la biblioteca en busca de algo más que calefacción o aire acondicionado, y que dan vida a las grandes historias, como el breve monólogo de esta mujer insignificante, que relata su desencanto con acritud y humor. ¿O es un diálogo? ¿O acaso la pregunta tiene sentido?

8 críticas de los lectores

7

La protagonista de esta historia, bibliotecaria anónima relegada al sótano de una biblioteca de provincias, aunque con muchos años de experiencia, se encuentra, al inicio de su jornada laboral, con un hombre que se ha quedado encerrado y ha pasado la noche allí. El diálogo, en realidad monólogo, que mantiene con él, da forma a las páginas de este breve y curioso relato. En un extenso y único párrafo la autora nos cuenta no sólo la vida de la protagonista, sus ideas y visión del mundo, sino que también hace un pequeño repaso de la historia de las bibliotecas y su sistema de clasificación, entre otros temas.
Me ha parecido un libro ligero y entretenido, me ha gustado en especial la protagonista, una mujer de carácter peculiar, hastiada de muchas cosas en la vida pero que a la vez parece no perder la esperanza. También me han gustado algunas ideas y frases sobre los libros que aparecen, como:

“Escribir es sexual. Uno no se encierra diez horas al día para escribir si todo le va bien en la vida. La escritura solo llega cuando algo no funciona. Si todo el mundo fuese feliz en la tierra, no se escribirían más que recetas de cocina y tarjetas postales, no habría ni libros, ni literatura, ni bibliotecas."

“Los dos juntos, libro y lector, en el momento adecuado de la vida de cada uno, eso puede producir chispas, una llamarada, una hoguera, puede cambiar una vida.”

hace 5 años
7

El oscuro sótano de una biblioteca es el escenario de esta historia. Más que una novela, es un mónologo confuso y errático de su protagonista, una bibliotecaria neurótica de la que ni siquiera sabemos el nombre, pues se siente tan insignificante como la sección de la que se hace cargo: apartada, oscura, invisible a los ojos de los demás. La obra entera la conforma este monólogo, ininterrumpido y a veces inconexo – ello se refleja en la propia estructura del libro, que carece de capítulos, e incluso de párrafos – en el que la protagonista salta de un tema a otro. Es una obra sencilla y corta, no especialmente brillante, pero con algunas reflexiones interesantes y destellos de calidad. A veces resulta muy clarividente, en otras no es más que una perorata sin demasiado interés: básicamente se dedica a pensar en voz alta sobre su vida, su trabajo, la sociedad y, por supuesto, los compañeros mudos que la rodean: los libros. Pero esta no es una novela que tenga como eje el amor a los libros: al menos no principalmente. La trascendencia de los libros en su vida queda patente a lo largo de toda la obra, pero más que dar una visión excesivamente romántica de ellos, se los muestra como chalecos salvavidas. Este libro incide más en las sombras que en la luz: no resulta casual que transcurra en un sótano. “Leo mucho, y eso me consuela. Nunca estás sola cuando vives entre libros. Los libros me elevan. Lo importante es elevarse.”

hace 7 años
2

Me ha parecido un bodrio. No me ha gustado nada. Eso sí, es muy corto

hace 7 años
7

Un libro realmente delicioso.

hace 8 años
7

La novela es un largo monólogo de una bibliotecaria anodina, gris, ante uno de los usuarios de la biblioteca que descubre encerrado en el sótano. La bibliotecaria nos da su punto de vista sobre escritores, libros, el uso de la biblioteca, las bibliotecarias, el sistema decimal, los lectores, la sociedad... Sin capítulos ni puntos y apartes, pero con una prosa àgil y directa, y siguiento el devenir del pensamiento, plantea temas muy interesantes y adopta una postura crítica, no siempre compartida por el lector. Los verdaderos protagonistas son los libros y el lector y la manera de relacionarse. Sin embargo, es difícil empatizar con la bibliotecaría porque tiene ideas muy extremistas en algunos casos e incluso contradictorias. Especialmente interesante para los amantes de los libros y para las personas que trabajan con ellos.

hace 8 años
6

Este secillo libro nos adentra a las entrañas de una Biblioteca,a manos de su protagonista,la propia bibliotecaria que narra lo que en ese santuario de silencio cultural trascurre dia a dia,la dinámica de su trabajo,lo que la gente busca,qué clase de gente acude,etc

hace 9 años
8

Un libro que deberían leer todos aquellos que somos asiduos a las blibliotecas. Sin diálogos, con una exposición fresca y sencilla, la autora nos relata la vida de una bibliotecaria aburrida. Recomendable y hasta incluso diría imprescindible leerlo.

hace 9 años
7

Una mujer anónima, bibliotecaria para más señas, un buen día se encuentra con que uno de los lectores asiduos se ha quedado dormido y atrapado en su biblioteca. A partir de aquí, comienza un monólogo en el que nos hace participes de su vida y su oficio. Entre ironías y sarcasmos, nos habla de algunos escritores -Balzac, Sartre, Simone de Beauvoir-, de personajes y sucesos históricos, y comparte algunas entrañables divagaciones sobre la cultura, los libros y el mundo de las bibliotecas. Escrito de un modo mediante el cual el lector se convierte en el principal interlocutor de la historia, es de lectura sencilla y rápida.

hace 9 años