Resumen

En «La casa sin llaves» Chan deberá enfrentarse al asesinato de un antiguo «blackbirder» (eufemismo con el que se conocía a «reclutadores de trabajadores» para las plantaciones de cocoteros de los Mares del Sur, esclavistas para entendernos) llamado Dan Winterslip, hombre rico y ahora respetado que reside en Honolulu, por entonces pequeña ciudad en medio del paraíso en la que también viven su hermano Amos, con quien no se habla desde hace más de 30 años y su prima hermana Minerva, las tres ovejas negras de una familia puritana del más rancio abolengo bostoniano. Dan aparece muerto en su casa frente a Waikiki Beach justo cuando a puerto llega un barco con John Quincy Winterslip, sobrino de Minerva, a bordo. Chan entra en escena para poner calma e iniciar las pesquisas: «A mí me gusta que las cosas sigan su orden». Nadie parece inocente. Sin duda, una de las novelas de detectives más jugosas para leer en el solaz veraniego.