La policía tiene la consigna de acabar con Fortunato, que ha robado un arma y parece peligroso. Ha dado comienzo la caza del hombre. Sin embargo, la orden dada quizá es demasiado alarmista y excesiva, porque Fortunato no es tan peligroso como se anuncia: es sencillamente una persona con serios problemas cognitivos y una mentalidad caótica e infantil. En su huida, Fortunato se esconde en la isla de Boa Vista, donde su situación y su presencia funcionarán como un detonante de conflictos que trastornarán las vidas de sus habitantes.