EL OTRO HOLLYWOOD. Una historia oral y sin censurar de la industria del cine porno

EL OTRO HOLLYWOOD. Una historia oral y sin censurar de la industria del cine porno MCNEIL, LEGS y OSBORNE, JENNIFER

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Resumen

Legs McNeil, autor del celebrado Por favor mátame, la historia oral del punk, reúne en esta nueva, atrevida y reveladora crónica las voces de más de un centenar de entrevistados para narrar la historia del nacimiento y auge de la industria del cine porno, desde las chicas de calendario y las primeras películas nudistas de los años cincuenta hasta llegar a nuestros días. Siguiendo a lo largo de cinco décadas el progreso de tres grupos en permanente colisión (los intérpretes y directores que realizaron las películas; las turbias figuras del submundo que las financiaron y distribuyeron; y las fuerzas de la ley que intentaron acabar con la industria), McNeil reúne aquí decenas de historias que oscilan entre lo épico, lo humorístico, lo sórdido y lo conmovedor, desde la realización de Garganta Profunda o los asesinatos de Wonderland al suicidio de Savannah y las películas caseras de Pamela Anderson y Tommy Lee; pasando, cómo no, por el escándalo Traci Lords. A través de las voces de personajes como Marilyn Chambers, Linda Lovelace, Fred Lincoln, John Holmes, Ron Jeremy, Traci Lords, Ginger Lynn, Jill Kelly, Nina Hartley, John Stagliano o Sharon Mitchell, El otro Hollywood le brinda a la industria del porno aquello que faltaba en todas sus crónicas anteriores: una vívida, tragicómica e irresistible humanidad.

1 Críticas de los lectores

El subtítulo lo anuncia sin eufemismos: una historia oral y sin censurar de la industria del cine porno. McNeil — cofundador de la revista Punk y pionero del género con su historia oral del punk neoyorquino — aplica aquí el mismo método a un territorio aún más clandestino: cientos de entrevistas a actores, actrices, directores, mafiosos, policías y fiscales, entrelazadas sin narrador que juzgue ni voz que unifique — solo los testimonios cortados y montados unos contra otros, de modo que la crónica, aunque discurre como narrativa, lo hace sobre las declaraciones reales de los protagonistas. El hallazgo del formato es la ambivalencia: sobre cada suceso hablan todos los implicados y rara vez coinciden — la actriz que recuerda liberación donde su compañera recuerda abuso, el productor que jura amor al arte donde el fiscal ve crimen organizado —, y esa verdad en disputa, sin árbitro, es más honesta que cualquier versión oficial. El recorrido va desde las pin-ups y los "loops" clandestinos de los cincuenta hasta los albores del 2000: la mítica Garganta profunda — el fenómeno de 1972 que llevó a las celebridades a las salas porno y a su protagonista, Linda Lovelace, al centro de una controversia que el libro expone con todas sus versiones enfrentadas —; la vinculación con la mafia, que controló la distribución y las ganancias del negocio durante décadas — con capítulos que parecen de novela negra, agentes del FBI incluidos —; el uso descontrolado de las drogas, que se llevó a una generación entera; la aparición del VIH, narrada con los testimonios más desoladores del volumen — la industria descubriendo en carne propia que la fiesta tenía factura —; y todos los escándalos fundacionales, de los juicios por obscenidad al asesinato y la tragedia que rondan a varios de sus protagonistas. El ritmo decae después de los años ochenta — la edad dorada concentra la mejor materia narrativa, y el tramo final, ya en la era del video y las corporaciones, pierde épica y ganas de contar —, pero no deja de ser una cruda descripción de los protagonistas de esta historia sórdida: gente común y dañada, encantadora y terrible, hablando sin filtro de lo que hizo y de lo que le hicieron. Parece continuar, sin tapujos, la tradición de Gay Talese — el territorio es el mismo que La mujer de tu prójimo exploró desde la inmersión participante —, aunque con la diferencia de método que lo define: donde Talese narra desde dentro con prosa de Nuevo Periodismo, este libro se estructura como entrevistas verídicas entrelazadas, un coro sin director armando entre todos un universo de lujuria y perversión — y de negocio, que es lo que era. Muy recomendable, con la advertencia obligatoria: hay que tener estómago para ciertos pasajes, por lo descriptivo y explícito de los testimonios — aquí nadie suaviza nada, y lo que en Talese era elegante sugerencia es acá declaración notarial con todas las palabras. Bueno; historia oral de primer nivel sobre la industria de la que nadie escribe en serio — precisamente porque todos fingen no mirarla.

hace 1 semana