OCHO MORTALES POSEIDAS WILLIAMS, TENNESSEE

Nota media 6 Bueno 1 voto 1 críticas

Resumen

A excepción del último de ellos, fechado en 1944 el mismo mes en que falleció su abuela, los relatos de Tennessee Williams reunidos en Ocho mortales poseídas fueron escritos a principios de la década de 1970. Son piezas de madurez, pues, en las que el autor parece volver la mirada a los temas y personajes que lo convirtieron en un clásico desde una nostalgia mordaz y un humor grotesco. "Si no se es capaz de hablar en susurros, lo sabio es gritar", y esta sabiduría del grito preside la semblanza de ocho mujeres que no se resignan a verse atrapadas ni en la "conspiración de mediocridad" a la que las somete el mundo ni tampoco en la irreductible mortalidad que les impone el destino.

1 críticas de los lectores

6

Son seis relatos en los que predominan los personajes femeninos, personajes decadentes en continuo conflicto psicológico y marcados por la frustración vital y la extrema pasión física y emocional, obsesionados por el sexo y hasta con atisbos de locura. Abre el libro la historia de dos solteronas obsesionadas por la muerte y viviendo juntas y desgastándose la una a la otra en un equilbrio de estilo noble y vulgar a la vez. Donde podemos ver a un personaje grotesco es el relato de la principessa Lisabetta von Hollensaltz-Casalinghi ue se pasea desnuda y muere pensando en el sexo de su marido. El más jocoso es "La señorita Coynte de Greene", treintañera que va, como la mantis religiosa, sorbiendo la vida de sus amantes; es insaciable. "Sabbatha y la soledad" es "la artista más disoluta desde Isadora Duncan", cuenta de forma brutal lo efímera que es la fama, pudiéndote olvidar de la noche a la mañana. SE prepara para morir sola como Chetterton. "Completada" es el relato de lo absurdo. La señorita Rosemary McCool va a celebrar su entrada en sociedad y aún no le ha bajado la regla, pero no se preocupen, encuentra a alguien tan raro como ella. El último relato es una ensoñación de la merte que, liberadora, canaliza y hace efectivos todos tus deseos. Williams utiliza un lenguaje procaz que no a todos les suena bien; en mi caso, encuentro que lo hace con su pincelada de humor llegando a ser sarcástico.Son relatos cortos que se leen muy bien. La verdad es que me lo he leído de una atacada

hace 5 años