Resumen

La anécdota es simple: La esposa de Shaul se ausenta de casa cada tarde para ir a nadar, o eso es lo que ella dice. Deja el apartamento con una bolsa de gimnasia en bandolera y vuelve al cabo de una hora con el pelo mojado y el rostro relajado… A partir de ahí, Shaul imagina cosas bien distintas: ve a su esposa con otro hombre, nota sus caricias, oye sus palabras, sabe —como todos los seres celosos «saben»— que con ese hombre su mujer se atreverá a juegos que nunca ha experimentado con él. El delirio llega a tal punto que Shaul nos convence a todos de que el adulterio es real, y el lector sigue a ese marido despechado en un viaje nocturno que supuestamente le llevará al escondrijo donde se refugian los amantes. Puesto que Shaul no puede conducir porque tiene una pierna maltrecha, quien le acompaña y conduce el coche es su cuñada, una mujer de mediana edad que nunca tuvo mucho trato con él, y se embarca en esa aventura sin saber bien qué la espera. La mujer conduce de noche, el hombre está sentado en el asiento trasero, y así, sin mirarse, cada cual cuenta su historia con esa soltura con que a veces contamos nuestras intimidades a un viajero con quien compartimos un vagón de tren, sabiendo que nunca más volveremos a vernos. Al final de la novela, poco importa si de verdad Shaul encontrará a los amantes. La realidad pura y dura es lo de menos; lo que nos queda es la imagen de un hombre que necesita de lo «otro» para definirse a sí mismo y definir su mundo. En esta novela corta y espléndida, David Grossman trabaja el tema del «enemigo» pero desde el punto de vista más íntimo: solo existimos si alguien nos mira, nos ama o nos odia, y solo nos sentimos completos si actuamos «contra» alguien, hasta el punto de que estamos dispuestos a construir rivales con tanto de poder sobrevivir.

2 críticas de los lectores

5

Como dice Mariló, la maestría de Grossman se manifiesta sobradamente en esta novela. La recreación de los celos, la obsesión, el delirio.. es perfecta. Tan perfecta que llega a ser incómodo leer el libro.

hace 10 años
8

Una magnífica descripción de lo que puede construir la mente humana, los celos hasta llegar al delirio, que el protagonista necesita para definirse a sí mismo, para poder sobrevivir. En esta novela Grossman demuestra el gran conocedor que es de la naturaleza humana. Me pareció muy bueno.

hace 10 años