Alain propone en este libro un interesante experimento filosófico: se trata de presentar el pensamiento de Spinoza desde la perspectiva del propio Spinoza. Así, el autor nos ahorra todos los “Spinoza dice” y “Spinoza piensa” para adoptar directamente la voz del filósofo y defender en primera persona sus tesis. Nada podía ser más spinoziano, dado el lugar central —y tan contemporáneo, como se ha advertido— que ocupan las cuestiones de perspectiva en el pensamiento de este filósofo. Ni tan necesario, deberíamos añadir, dada la dificultad del lector contemporáneo de acceder a un autor que construyó su obra más importante, la Ética, a partir de axiomas y deducciones de inspiración euclidiana.