LIBELO DE SANGRE AZA, SANDRA

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Resumen

Madrid, invierno de 1620. La felicidad del matrimonio formado por Sebastián Castro, un reputado escribano de la Villa, y Margarita Carvajal se tambalea cuando ambos se convierten en los principales sospechosos de un libelo de sangre: querellas que culpan a los judíos de sacrificar a niños cristianos para recolectar su sangre y cuya jurisdicción compete a la Santa Inquisición. Con la hoguera cerniéndose sobre ellos, su hijo Alonso, un muchacho de trece años, inicia la búsqueda desesperada de un modo de salvarlos, propósito que lo arranca de su cálida existencia y le muestra las hieles de la vida. Pese a todo, tres faros prenden luz en las umbrías de su infortunio: amistad, esperanza y un sueño. La amistad se la brindan Juan y Antonio, dos pícaros vagabundos. La esperanza late en una bolsa llena de dinero que parece manejar los hilos del destino. Y el sueño le aguarda en la universidad, donde planea estudiar Leyes, convertirse en abogado y ejercer un derecho capaz de impedir que personas inocentes como sus padres sufran los rigores de la injusticia. Libelo de sangre es una fascinante historia de amor y amistad ambientada en el Madrid del Siglo de Oro, una vibrante pero sombría época en la que, mientras la fe en Dios encendía corazones, los delitos contra ella encendían hogueras.

2 críticas de los lectores

10

Alonso, un muchacho de trece años, ve como su mundo se desmorona cuando sus padres son detenidos por la Santa Inquisición. Sin hogar, sin dinero y perseguido por los inquisidores, debe encontrar refugio para él y su hermano Diego, un bebé de pocos meses. La buena reputación de su padre, escribano de la Villa, y el fervor religioso de su madre no han servido para evitar que ambos se conviertan en sospechosos de un libelo de sangre: querellas que culpan a los judíos de sacrificar a niños cristianos para recolectar su sangre y cuya jurisdicción compete a la Santa Inquisición. Alonso buscará desesperadamente la manera de salvarlos de la hoguera. Y para ello contará con la ayuda que le brindan Juan y Antonio, dos pícaros vagabundos, que se convertirán en la familia que ha perdido por las habladurías de los mentideros de la Villa. “Libelo de sangre”, de Sandra Aza, es una novela histórica ambientada en el Madrid del Siglo de Oro; una época en la que la fe en Dios encendía corazones mientras los delitos contra ella encendían hogueras. En sus calles se desarrolla esta maravillosa historia, en la que el valor y la amistad serán las únicas armas con las que tres jóvenes se enfrentarán a la crueldad y la injusticia. Su lucha será ardua porque sus enemigos son terriblemente poderosos. Entre sus páginas nos encontraremos a Lope de Vega, a maestros de escuela que intentan enseñar a leer y escribir a los niños más humildes, a nobles con el corazón tan negro que su única nobleza es el título que poseen, a lavanderas que trabajan de sol a sol para conseguir un triste chusco de pan que llevarse a la boca y a defensores de la fe que no dudan en destrozar cuerpos para conseguir una declaración de culpabilidad cuanto menos cuestionable. El trabajo de documentación que ha realizado la autora es excepcional. No solo por las expresiones de la época, o las descripciones de edificios que ya no existen, sino también por llegar a hacerte sentir la odisea que suponía atravesar la calle Espejo sin perder la vida o acabar cubierto de inmundicias por el famoso ¡Agua va! Me ha encantado la inquebrantable amistad entre Juan y Alonso, pero también he sufrido al descubrir el poder destructivo de los mentideros de la Villa y al conocer a fondo la perversidad oculta en los procesos del Santo Oficio. Una historia que te anima a volver a recorrer el centro de Madrid con otros ojos; los de un joven dispuesto a hacer todo lo que sea necesario para salvar a sus padres de una acusación injusta. “Es parentesco sin sangre una amistad verdadera.” Calderón de la Barca.

hace 1 mes
10

Estoy sin palabras delante de esta obra, opera prima de nuestra compañera de grupo Sandra Aza, extensa obra en las que nos demuestra una maestría impropia de una primera obra. En la historia nos encontraremos con multitud de personajes que la autora va introduciendo de manera progresiva, forjandolos y acompañandolos hasta que el lector los adopta como lo que son, personajes relevantes en la historia, enmarcados perfectamente en la época, con su lenguaje, vestimenta, actitudes y maneras de pensar de los madriles del Siglo de Oro. Muchas clases magistrales encontramos a lo largo del libro, las más palpables son las magistrales descripciones de la vida en el Madrid del siglo XVII, tanto por el detalle usado en mostrarnos los usos y costumbres de la época, como en la descripción de sus edificios, plazas, vias, y en las notas aclaratorias a pie de pagina que detallan la evolución y los cambios que se han sucedido en ellos desde esos tiempos pretéritos. Una clase magistral también en el lenguaje usado: esmerado y pulcro, que lo hace muy acorde a la época en que transcurre la historia, además está repleto de palabras caidas actualmente en deshuso pero vigentes entonces y lleno de coplillas, frases hechas y expresiones coloquiales usadas por los escritores de la época (la misma autora ha reconocido que se encariño con ellas leyendo a los clásicos del Siglo de Oro) y que nos hacen más llevadera la historia. Una clase magistral en todo lo relativo a los naipes y dados: los garitos donde se podía jugar, los tipos de jugadores, los diferentes clases de juego y todas las flores (trampas) que se usaban para desplumar a los incautos. Pero sin dudas, la más importante de las clases magistrales, es la que recibimos en relación al proceso inquistorial, descripción muy detallada de todas las fases del proceso, desde la apertura del expediente, la solicitud de permiso para iniciar el juicio, el arresto y confinación de bienes, el interrogatorio, las amonestaciones, las torturas, las penas, los tipos de pregones, los autos de fe, las abjuraciones (retractaciones)..., es decir, todo lo que acontecía en relación a dicho proceso, y también de todos los que en el participaban: magistrados, comisarios, abogados defensores, fiscales, escribanos del secreto, aguaciles... y del papel que interpretaban en el proceso. Penas, alegrías, ternura, amor, amistad, maldad, crueldad, mucha ironía, el gracejo típico madrileño, momentos muy intensos, otros entrañables, bastantes muy bonitos y algunos francamente duros hacen que el lector viva la historia... riendo, sonriendo, horrorizándose y también llorando. He aprendido mucho en esta obra, además de lo ya reseñado, hay muchas palabras de las que desconocía el significado, como por ejemplo “filfa” que es el equivalente a nuestro actual “fake”, además también he aprendido que juntando dos palabras, se pueden crear palabras nuevas: lanzahuevos, menteflorida, muerdebotas, escupecruces, cebabruites, cagatintas, ... Si no lo habéis leído, os invito a que lo hagais, seguro que no os dejará indiferente.

hace 6 meses