Es una buena lectura, pero no apasionante. De hecho me parece más una novela narrativa que negra porque aunque hay que averiguar quién ha asesinado a varias personas, el autor no ha conseguido transmitirme la emoción de la investigación ni la paranoia que sentiría el protagonista cuando "todos pueden ser sospechosos". Además, el famoso "dilema" no aparece hasta el final de la novela, cuando el protagonista toma una decisión que él dice que le costó tomar, pero el lector no ve esa lucha moral por ninguna parte (al menos yo no la he visto). El protagonista no me ha caído muy bien porque en varias ocasiones a lo largo de la novela afirma que él no se preocupa por la moralidad de las leyes, que se limita a aplicarlas. Y remata la jugada haciendo de juez, jurado y verdugo con... no lo digo, para no estropearlo. Reconozco que me gustan más las novelas en las que me identifico con el protagonista por su forma de pensar o actuar. Aquí no me ha pasado. Aún así, recomiendo su lectura para conocer a otro autor.
hace 10 años
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