MAX WINSON 2. El intercambio MOREAU, JÉRÉMIE

Nota media 9 Excelente 1 voto 1 críticas

Resumen

Después de los eventos que cierran el tomo uno, Max se siente devastado y decide huir de su propia vida y del mundo que conoce. En su huida, se detiene ante un televisor que muestra un partido de Pancho el Gantes, una antigua gloria del tenis, cuya elegancia y estilo cautivan a Max. Con la ayuda de la joven presentadora, irá en busca de Pancho para aprender de él y reencontrarse consigo mismo. Seguramente encontrará algo, pero algo totalmente inesperado. Jérémie Moreau vuelve a utilizar aquí un dibujo de trazos dinámicos a la par que minimalistas para transmitir los sentimiento de Max y su evolución hasta convertirse en todo un hombre. Esta historia puede recordarnos a muchos al algún jugador con dominio prácticamente absoluto en las pistas. El propio autor ha reconocido que se inspiró en la biografía del tenista André Agassi.

1 críticas de los lectores

El segundo volumen de Max Winson, tras el primero —La tiranía— aparecido hace pocos meses, cierra con nota la historia de su protagonista, Max Winson, un prodigioso jugador de tenis cuya historia personal se entremezcla con la de un mundo ciertamente distópico, donde el consumismo y el afán por los ídolos fagocitan cuanto hay de humano y afectivo.
Al igual que en el primer tomo, el anguloso dibujo de Jérémie Moreau presenta un tremendo atractivo que se ajusta a las mil maravillas al fantasioso guión, amplificando la ya de por sí expresiva y retorcida historia.
En este volumen Max Wilson ya no es el adorado número uno del circuito tenístico, sino que las crisis personales que se habían desatado lo ha llevado a retirarse y esconderse de la escudriñadora opinión pública. En la búsqueda de sí mismo, a espaldas de una sociedad enferma, encuentra un punto de redención en la figura de un jovenzuelo que manifiesta altas dotes para el tenis. Será en la relación con este chico —y en la propia relación con su alimento vital, el tenis—, donde encontrará, tras altos y bajos, ese sí mismo en el cual se busca.
Un cierre inmejorable para lo aventurado en su primer volumen, y que hace de Max Wilson una de las mejores —y más personales— novelas gráficas aparecidas este año. (Carlos Cruz, 19 de octubre de 2015)

hace 3 años