Resumen

—Pero dígame una cosa, maestro: ¿cuando usted dice «yo» en sus novelas es usted? —No, es un invento mío. Como yo. Yo también me inventé. Y aquí me tienen en estas bancas de viejos desocupados de este parque de mendigos y prostitutos hablando con el viento o con quien sea y al borde del negro abismo.