Los recuerdos que fuimos es una novela que se lee con el corazón en la mano y te deja la certeza de haber compartido una historia muy especial que se queda contigo al cerrar la última página.
Elena Montagud vuelve a demostrar que tiene una sensibilidad especial para hablar de los vínculos que nos marcan para siempre: la amistad de la infancia con la que se crece y se forman lazos inquebrantables, el primer amor que nace sin avisar, los silencios que, con el tiempo, pueden separarlo todo y el destino que, a veces, puede juntarlo de nuevo.
El libro sigue la historia de Jamie, Summer y Noah, tres amigos que crecen como hermanos, creyendo que nada podrá romper la amistad que los une, hasta que la adolescencia empieza a complicar aquello que daban por sentado. Los miedos, las decisiones equivocadas, las verdades no confesadas y las relaciones familiares terminarán poniendo a prueba ese lazo que parecía indestructible.
La novela fluye entre pasado y presente, mostrando cómo los recuerdos —que el lector va descubriendo poco a poco— pueden cobrar vida de nuevo con una intensidad incluso mayor que la que tuvieron en su momento.
Noah y Summer son personajes que se sienten reales, llenos de luces y sombras, con heridas que duelen y emociones que traspasan el papel. Es imposible no empatizar con ellos, no sufrir con sus pérdidas ni emocionarse cuando sus caminos vuelven a encontrarse. Hay miradas, gestos y palabras no dichas que dicen mucho más que cualquier declaración explícita, y momentos tan especiales que el lector los siente en su propia piel.
La autora aborda con sensibilidad y honestidad temas como el duelo, la culpa, la superación y el amor, construyendo una historia profundamente emocional y cercana, contada desde un lugar muy humano.
Es una historia que reconforta y duele a partes iguales, que te rompe un poquito por dentro para luego dejarte una sensación de esperanza.
Además, la edición es preciosa: el diseño floral y los cantos pintados convierten el libro en un auténtico tesoro, una joya que apetece tener, releer y mirar una y otra vez. Aunque, insisto, es más bonito por dentro que por fuera (y eso es difícil con esa maquetación).
Los recuerdos que fuimos es una historia que recomendaría a todo tipo de lectores: a quienes aman las historias intensas, a quienes buscan emociones reales y también a quienes creen que no les van los libros de romance, porque es tan especial que consigue atrapar incluso a quienes, como yo, no son muy de romance.
Este libro es una experiencia única, de las que se viven, se sienten y se recuerdan durante mucho tiempo. Un imprescindible al que sé que volveré para reencontrarme con unos protagonistas que ya siento como familia. (Gloria Mª Martínez Tarazona, 6 de febrero de 2026)
hace 10 horas
Amazon
Agapea