Cuando el gran autor de novelas de misterio Yotaro Miyagaki organiza una fiesta para celebrar su cumpleaños e invita a cuatro escritores prometedores, un editor y su esposa, y sendos representantes de la crítica y los lectores, solo falta una mansión extraña y aislada, diseñada por el excéntrico Seiji Nakamura, para que se se intuya el inquietante devenir de los acontecimientos.
Yukito Ayatsuji, máximo representante del movimiento honkaku (misterio auténtico) vuelve a sorprender con la tercera entrega de su serie Mansiones Bizarras: Los asesinatos de la Mansión del Laberinto, cuya distribución es, en sí misma, un laberinto construido bajo tierra para honrar la mitología griega y las figuras relacionadas con el mito de Teseo y el Minotauro. Ya se ha señalado anteriormente que quizá la innovación más rompedora y audaz que presenta esta serie de novelas sea otorgar el protagonismo, la personalidad dominante, a los edificios en lugar de a los detectives, como sí hacen autores como Agatha Christie o John Dickson Carr. Son las edificaciones —extravagantes, dominantes, caprichosas— las que reclaman el foco principal, mientras que los personajes avanzan por ellas como piezas de un juego cuidadosamente dispuesto. Uno llega a sentir que el arquitecto Seiji Nakamura, con sus trucos y juegos, se burla desde el más allá de los infelices que se atreven a habitar sus creaciones, aunque solo sea por unos pocos días.
Desde el planteamiento honesto que caracteriza al autor, en el que se ofrece al lector toda la información necesaria para resolver el enigma, Ayatsuji introduce aquí un concepto novedoso especialmente fascinante: la obra dentro de la obra, una suerte de rompecabezas similar a las matrioskas rusas, donde cada capa contiene nuevas claves que obligan a reinterpretar lo leído hasta ese momento. Esta construcción convierte la lectura en una experiencia activa y absorbente, en la que el lector no es un mero espectador, sino un auténtico participante en el desafío intelectual que se le plantea y que pone a prueba su ingenio y su capacidad de deducción.
Un desafío imponente se alza ante quien se adentra en estas páginas. Las pistas, numerosas pero sutiles, cuidadosamente sembradas, aguardan en los detalles más discretos: en una frase aparentemente inocente, en una descripción fugaz, en aquello que parece no tener importancia. No será tarea fácil recorrer todos los recovecos de este laberinto sin extraviarse. Quizá haya quien logre encontrar la salida a la primera; yo debo confesar que no fui uno de ellos, y que solo al llegar al final comprendí plenamente la precisión y la elegancia de los misterios que el autor había construido ante mis ojos.
Pocas novelas consiguen transmitir con tanta fuerza esa mezcla de desconcierto, admiración y asombro que define al gran misterio clásico. Los asesinatos de la Mansión del Laberinto no es solo un enigma brillante, sino también una celebración del propio acto de leer y descubrir. Una obra que es un prodigio de arquitectura narrativa, un desafío estimulante que hará las delicias de cualquier lector dispuesto a aceptar la invitación y perderse, aunque sea por unas horas, en sus intrincados pasillos. (Inma Muñoz, 23 de febrero de 2026)
hace 1 día
Amazon
Agapea