Hermógenes W. tiene el ojo derecho de color azul y el izquierdo verde y es inspector del cuerpo de recaudadores. Su misión: recaudar el dinero de los contribuyentes de la ciudad de Boronburg. Cuando baja del tren nadie le recibe en la estación y cuando llega a su hotel nadie le recibe en la recepció...
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El libro más crepuscular de Javier Tomeo. El conjunto de microrrelatos que dejó inéditos el autor oscense. Con el recuerdo de sus extraordinarias Historias mínimas, esta colección de minificciones reúne las obsesiones del universo de Tomeo. De los recuerdos de su infancia a un retrato, quizá el prop...
Un padre amantísimo sobrevive con su hijo prodigioso en el centro de un universo hostil. Los enemigos le acosan por doquier. Si el infeliz hombre mira hacia la izquierda, descubre a su enemigo de la izquierda disfrazado de obispo luterano. Si vuelve la mirada hacia la derecha, descubre al enemigo de...
«El caballero Gastón de Puyparlier, acaudalado terrateninente, falleció el 13 de octubre de 1874, a la edad de setenta y cuatro años. Durante la velada del 12 al 13 de octubre de 1874, poco antes de morir, Gastón de Puyparlier dictó su última voluntad al notario Arístides Rousselin. En ese testament...
La conversación nocturna entre Fedra y Godofredo, un enano adivino, republicano y socarrón, sentados en un banco en el jardín de palacio de Teseo, a la luz de la luna y con los graznidos de un mochuelo en celo como música de fondo, constituye el argumento de esta novela de Javier Tomeo. Fedra quiere...
Una prostituta, harta de los malos tratos de su chulo, le abandona y conoce al acomodador de un cine, un hombre siniestro cuyo placer laboral consiste en controlar con una linterna a las parejas que se manosean en las últimas filas. Durante una semana, ambos personajes mantienen una peculiar relació...
Puede que Lupercia y Basilio se casasen un día enamorados y se jurasen amor eterno. Lo malo es que, después de varios años de vida en común, nuestros protagonistas se aburren el uno del otro y llegan incluso a ignorarse recíprocamente. Duermen en habitaciones separadas y para sobrellevar sus soledad...
Macario e Ismael, los protagonistas de La noche del lobo, se han lastimado el tobillo y yacen inmovilizados en un camino solitario, a pocos metros el uno del otro. Es de noche y ni siquiera pueden verse las caras, pero dialogan en espera de alguien que los saque del apuro. Una atmósfera minimalista...
A todo el mundo le gustan los boleros (sostiene Tomeo). Lo que pasa es que no lo reconocen. «Los boleros me recuerdan que tengo corazón» le confesaba hace años un docto amigo. En aquellos tiempos tener corazón no resultaba tan arriesgado como lo es en estos duros tiempos, mucha gente disponía de un...