La patrona, doña Paulina Soriana, es una señora de cuarenta otoños, frescota y rolliza, con un pescuezo muy gordo, y toda ella más blanca que la blanca chambra que usa, además de una falda de seda color violeta. Parece una excelente señora, paciente y maternal, de buen juicio y de buena economía. Si...
Mi querido Ronnie: Siento mucho no haber podido estar aquí para recibirte, pero he tenido que ocuparme de unos asuntos importantes. He reservado una mesa en el restaurante Mirabel para almorzar, y estaremos allí a las doce y media en punto. Te resultará muy fácil conocerme. Soy alta y llevaré un tra...