LA VIDA LENTA. Notas para tres dietarios (1956, 1957, 1964) PLA, JOSEP

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Resumen

La obra de Josep Pla se acerca en muchas ocasiones al diario, como El cuaderno gris o Notas para Silvia. Las investigaciones en los archivos de Josep Pla han permitido localizar muy recientemente pequeñas libretas en las que se conservan diarios de este tipo, los correspondientes a 1956, 1957 y 1964. La información que contienen permite acceder a la vida cotidiana del escritor ampurdanés en unos años capitales de su trayectoria literaria, y al mismo tiempo comprobar cómo concebía la escritura, como una tabla de salvación a la que recurría con frecuencia. Edición de Xavier Pla.

1 críticas de los lectores

Xavier Pla, en el prólogo que enmarca este volumen, compara estos diarios que Josep Pla pergeñó por los años 1956, 1957 y 1964 con los de Thomas Mann y de Witold Gombrowicz. No por una relación directa entre tales autores, más allá de algunos puntos de concomitancia circunstanciales, sino por la peculiar naturaleza de estos diarios en unos autores dados a la transcripción literaria del discurrir vital. Y en estas páginas de Pla, que tanto cultivó los distintos géneros y variantes del diario, encontramos la escritura más antiliteraria, el registro centrado en lo cotidiano, en las anotaciones que recogen, junto al insomnio, los viajes o la desesperación del día mal encarado, el tiempo que hacía, la comida, las visitas.
Las entradas son, en cierta manera, monótonas y reiterativas, llenas de frases corridas en rápida yuxtaposición que se graban con la velocidad de un carrete fotográfico. Acomodadas en un tamaño que apenas supera las diez líneas, impuestas por el espacio físico de las agendas en las cuales el escritor, al final del día, recogía lo vivido. Pero, a pesar de ello, ganan: el título del volumen —puesto para esta edición, sin ser propiamente de Pla— es acertadísimo: La vida lenta, el registro mecánico pero no exento de nostalgia, de reflexión, de sorpresa y ansiedad ante cada día que nace, con el continuo examen de los proyectos, deseos y fantasmas personales.
Aunque algún lector despistado podría, incluso sin estar familiarizado con Pla, disfrutar de estas páginas, a pesar de un formato que se publica siempre a modo de homenaje, para profundizar en un autor conocido y reputado, no es el destinatario ideal de La vida lenta. Son los apasionados de las páginas del escritor catalán los que sí pueden y deben disfrutar de esta edición, un libro de esos que ya desde su salida se ganan la pegatina de imprescindible. (Carlos Cruz, 27 de abril de 2015)

hace 3 años