Tengo que empezar diciendo que este volumen no me parece tan logrado como otros que he leído del autor. Y creo que esto se debe a dos razones principales: la primera, es la naturaleza del tema, los años anteriores hasta el estallido de la guerra civil con el bombardeo por los secesionistas de Fort Sumter, en Charleston (Carolina del Sur); y segundo y más importante, porque este recorrido histórico se hace principalmente a través de un reducido grupo de “voces” de personajes, evidentemente decisivos, sin duda, pero lo cierto es nunca hay nadie lo suficientemente decisivo como para conseguir mostrar por sí mismos la compleja situación norteamericana que desencadenó la guerra. Lo que quiero decir es que el libro se mueve en un terreno más bien de “ejemplos”, los de los responsables políticos al más alto nivel, como Buchanan, el presidente saliente, casi partidario del la libre secesión de los estados, o el entrante, Lincoln, más el de la Confederación, Davis. Otras voces son “ejemplos” de los mandos militares, especialmente el comandante de Fort Sumter, Anderson - que quedó tocado para el resto de sus días por el estrés de aquellos días-, o Beauregard que encabezaba las fuerzas sitiadoras; También algunas pocas voces de políticos del Sur como Hammond y el brutal Ruffin. Y un representante de la alta y selecta sociedad sureña, Mary Chessnut. De este modo, el relato histórico se queda corto como historia, pero también escaso como divulgación amena. Es un “pinchazo” de Larson, del que he leído otros del mismo estilo que me han parecido francamente buenos, sobre todo dos libros extraordinarios en esta habilidad del autor de combinar el rigor histórico con el entretenimiento: “El hundimiento del Lusitania” y “El diablo en la ciudad blanca”, ambos con auténtico suspense, casi novelas de intriga. Pero, claro, tratan sobre hechos de mayor concreción que se prestan mejor a este estilo del autor.
hace 1 hora
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