Hace cinco años que morí en el incendio que arrasó Harlow Sanctum. Cinco años en los que mi alma ha vagado sin descanso y en los que he perdido la esperanza de cruzar al otro lado. Entonces, en un día de primavera, observo hipnotizado mientras baila al fantasma más bello que hubiese podido imaginar; un espectáculo fascinante que desearía presenciar hasta el fin de mis días. Ophelia. Su esencia y su brillo me atraen como una polilla a la luz; pero ella se mantiene distante, decidida a no arrastrarme consigo a las sombras que la persiguen. Sin embargo, cuando le propongo unirse a mí en un intento por resolver nuestros asuntos pendientes, Ophelia deberá enfrentarse a los fantasmas que le impiden llegar a la luz.