“La mujer de papel”, los libros por encima de la guerra

El escritor libanés Rabih Alameddine encandiló al mundo con “El contador de historias“, una reivindicación de los cuentos orales a través de una saga familiar de su país. Y ahora vuelve con “La mujer de papel” un libro sobre el amor a la lectura y los libros con el trasfondo del convulso Beirut.

Este volumen ve la luz antes que en ningún otro lugar en España, publicado por Lumen, por la buena acogida que tuvo “El contador de historias”, y es “un libro de literatura sobre literatura”, sobre cómo la lectura puede cambiar el destino de una persona, explica aEfe Alameddine, que reside su mayor tiempo en Estados Unidos.

“En parte, el libro expresa cómo la literatura transformó mi vida, y tengo que decir, con humor, claro -precisa-, que me hice escritortambién para evitar todos los compromisos sociales, para meterme solo en la lectura, como le pasa a la protagonista”, comenta Alameddine.

Y es que “La mujer de papel” narra la historia de una mujer, Aaliya, de unos 70 años, con el pelo azul encerrada en un viejo apartamento de Beirut, donde vive desde que su marido la repudiara a los 16 años y cuya vida ha dedicado íntegramente a leer y traducir, mientras en la calle, las guerras y la violencia continúan”.

Así, con un rifle como única compañía y con su única amiga, Hannah, ya desaparecida, Aaliya acompañará al lector por un viaje literario y metafórico por los libros de Pessoa, Eliot, Lampedusa,Javier Marías, Roberto Bolaño, W.G.Sebald, García Márquez, Calvino, Nabokov o Dickens, además del Corán.

“Yo no soy religioso -advierte-, pero me parecía interesante la relación de esta mujer, que ha padecido tanto, con el Corán, aunque yo me siento igual de extraño que ella con este libro, a pesar de que a la protagonista la cautive la música de sus palabras”.

“Pero da igual que seas hombre o mujer, porque ¿a quién le importa que, como dice el Corán, te estén esperando 72 vírgenes en el cielo?, se pregunta este autor, para quien este libro sagrado es un libro infantil, para adolescentes”.

Una historia que se desarrolla en medio de las guerras civiles libanesas de 1975 a 1990, y con una familia muy cruel desde que la protagonista era niña y muere su padre.

“Por eso mi aldea es tan grande como cualquier otra tierra, porque yo soy del tamaño de lo que veo, y no del tamaño de mi estatura”. Esta cita de Pessoa, que es una de las que abre el libro, resume bien el espíritu de la novela, que viaja hacia el interior de cada uno con la ayuda de los libros.

Alameddine (1956), que se educó entre Kuwait y Líbano, cuando comenzó la guerra en su país, en 1975, se marchó a Los Ángeles a estudiar ingeniería. Tuvo una formación ecléctica y laica, de una familia perteneciente a una clase media alta de un Líbano cosmopolita.

“Yo soy sin duda un escritor libanés, pero el Líbano que aparece en mis libros es un Líbano imaginario. Mi literatura está enmarcada en mi país, como no podía ser de otra manera, pero no quiero que me limiten; a pesar de que se identifique a un autor con un territorio, como Proust con París, Pessoa con Lisboa o Dostoiesvski con Rusia, por encima de todo está la condición humana”, añade.

Alameddine dice que le cuesta hablar de Líbano porque es muy complejo. Ahora está el problema de Siria, que es muy fuerte en la zona, y el problema de Israel e Irán. Líbano siempre ha sido un lugar muy difícil, pero eso es también lo interesante, porque tiene Oriente y Occidente, es liberal y conservador, cristiano y musulmán, religioso y laico”, concluye.

Madrid, 28 may (EFE)

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