El sexo y la política se funden en la nueva novela de Guillermo Martínez

Autor de novelas de éxito como «Crímenes imperceptibles» -llevada al cine con el título de «Crímenes de Oxford»- el argentino Guillermo Martínez publica ahora en España «Yo también tuve una novia bisexual«, una tórrida historia de amor trastocada por los atentados del 11-S en Nueva York.

Publicado por Destino, Martínez (Bahía Blanca, 1962) refleja «la progresión en las relaciones sexuales» y «las transacciones» que se producen en ellas, pero también reflexiona sobre el paso del tiempo, el papel de la memoria y el de la crítica literaria, ha explicado en una entrevista con Efe.

El escritor, además de promocionar su novela en España, supervisa el guión de la película que Gerardo Herrero prepara sobre «La muerte lenta de Luciana B.», otro libro suyo, y que se podría filmar este año con Carmelo Gómez, Víctor Clavijo y Clara Lago.

«Aún falta por conseguir una parte de la financiación de la película», reconoce el escritor argentino, cuya nueva novela es también muy visual y podría acabar fácilmente en la gran pantalla. Martínez no lo descarta, pero prefiere ser prudente a la hora de comentar futuros proyectos.

Intensa, irónica y dramática, «Yo también tuve una novia bisexual» recrea la relación amorosa entre un escritor argentino que imparte un curso de literatura en una universidad del sur profundo de Estados Unidos, y una alumna suya, Jennifer Johnstone, de la que se enamora nada más verla.

La novela, que en principio «puede parecer una comedia sexual», adquiere tintes trágicos a medida que avanza debido en parte a la influencia que la relación con el profesor tendrá en la vida de Jennifer, y también a la repercusión que los atentados contra las Torres Gemelas tendrán en la vida de ambos.

«Es una novela intimista sobre una relación prohibida, casi atemporal en un principio porque el campus universitario funciona como una isla, pero que luego es tocada por lo político, por las cuestiones raciales presentes aún en algunos lugares de Estados Unidos y por las luchas universitarias», explica.

Este novelista quería transmitir «cierta inmediatez» al contar la relación sexual entre los protagonistas y, desde el punto de vista formal, la mejor forma de hacerlo era «el diario íntimo» para recrear así «el pasaje ensimismado de los cuerpos que de la nada llega a todo».

Y es que en la novela también están muy presentes «la dificultad de recordar el pasado y los huecos de la memoria». De ahí que el diario sea «una especie de tabla de salvación hacia el futuro» que se busca el profesor, consciente de que dentro de unos años «no recordará nada» de esa relación, señala Martínez, que tiene muy presentes en este libro a Proust y a Italo Calvino.

La novela «ha caído bien entre los colectivos de gais y lesbianas de Argentina», pese a que el autor tenía «un poquito de aprensión por uno de los personajes», que no sabía si sería aceptado por esos grupos.

Doctorado en Ciencias Matemáticas, Martínez sabe lo difícil que es que «una novela donde lo sexual es importante, entre en sintonía con cada lector y con las ideas muy firmes que cada uno tiene sobre el sexo».

«Sé que en este tema he trabajado al borde de un desfiladero. Para muchos yo caí al precipicio desde la primera palabra y para otros es demasiado leve», afirma Martínez, que escribe «con total naturalidad» sobre el sexo.

Madrid, 17 ene (Ana Mendoza / EFE) 

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