Cuando en 1953 el funeral del patriarca reúne de nuevo a la familia Langdon, ninguno es consciente de los profundos cambios que van a sufrir sus vidas en los próximos años. Por el momento, los hijos e hijas de Walter y Rosanna han crecido y ya tienen sus propios hijos. Frank, el primogénito, inquieto e infeliz, ignora a su atribulada esposa y se distrae con un rostro del pasado. Lillian observa cómo su brillante y excéntrico marido, Arthur, se autodestruye por la culpa que le produce trabajar en secreto para el gobierno. Claire descubre que el matrimonio no es exactamente lo que esperaba. En Iowa, donde comenzaron los Langdon, Joe, el único que se quedará trabajando la tierra, ve que algunos aspectos de la vida en la granja se mantienen inalterables, mientras que otros se vuelven irreconocibles. Y aunque algunos miembros de la familia siguen atrapados en el pasado, otros intentarán dejar atrás el mundo que siempre han conocido y lograrán prosperar como nunca.
Las vidas de los Langdon van unidas inevitablemente al discurrir de un país que abraza el optimismo de la posguerra hasta que se topa con las tensiones de la Guerra Fría, un país que pasará por las revoluciones sociales y sexuales de los años sesenta y setenta, y más tarde por la riqueza sin precedentes –para algunos– de principios de los ochenta, sin olvidar la oscura sombra de la guerra de Vietnam, que se cierne sobre todos ellos... En la salud y en la enfermedad, en los mejores y en los peores momentos, la familia Langdon vivirá, amará y sufrirá bajo el despiadado paso de tres décadas de la historia estadounidense.