Ganadora del Premio Sor Juana Inés de la Cruz 2025, Ruth, de Adriana Riva, rompe con una habitual de la literatura contemporánea: relegar a las personas mayores a un segundo plano. Inspirada en la madre de la autora —una mujer viuda, judía, amante del arte y cercana a los ochenta años, cuya imagen observando un cuadro de Mark Rothko ilustra la portada del libro—, la novela no busca reconstruir su vida, sino imaginarla desde dentro. Riva se propone habitar su voz y narrar, en forma de diario íntimo, la cotidianidad de una mujer que lucha por conservar su identidad frente al paso del tiempo.
Ruth está muy lejos del estereotipo de la ancianidad pasiva. Es una mujer lúcida, curiosa y con una intensa vida interior. El arte sostiene sus días: asiste a clases por Zoom, va a la ópera con sus amigas y encuentra en la pintura y la literatura una forma de seguir conectada con el mundo.
Su amistad con Luisa refuerza esa mirada vitalista que convierte la belleza en un refugio frente a la nostalgia.
Pero el verdadero corazón de la novela está en la soledad de Ruth. Aunque vive rodeada de su familia, nadie parece escucharla. Su hijo y sus nietas la infantilizan, se preocupan por su postura o su audición, pero pasan por alto todo lo que ella todavía tiene que decir. Lo único que Ruth reclama es algo tan sencillo como difícil: ser tratada con respeto y poder vivir su vejez sin que otros decidan por ella.
Esa idea se vuelve aún más dolorosa a través de Fanni, una amiga con la que se escribe por chat. Cuando la hija de Fanni impide que Ruth la visite porque, según dice, su madre ya no recuerda las cosas y a esa hora ya está acostada, la novela muestra cómo el cuidado puede convertirse en una forma de aislamiento. Poco después, Fanni responde a Ruth con total lucidez resolviendo una duda sobre un artista. Es una escena que resume con precisión uno de los grandes temas del libro: cómo, a veces, la familia termina silenciando a quienes pretende proteger.
Riva escribió esta novela para cuestionar la imagen preconcebida que solemos tener sobre la tercera edad. La autora confiesa haber observado en el día a día —en las calles, museos y teatros de Argentina— una presencia vibrante de mujeres mayores activas, dueñas de su tiempo y de su salud, que disfrutan del mundo a pesar de los achaques propios de los años.
Es precisamente esa vejez luminosa, llena de vida y autonomía la que busca celebrar, alejándose de los relatos centrados en el deterioro o la incapacidad.
Lo hace con una prosa directa, poética, sin rodeos y muy precisa. El resultado es una lectura ágil, organizada en capítulos breves, donde el humor y la ironía equilibran el peso emocional de la historia.
Ruth es mucho más que el retrato de una mujer mayor: es una invitación a revisar cómo miramos y escuchamos a quienes envejecen. Una novela conmovedora, inteligente y llena de sensibilidad, que deja al lector con una mezcla de melancolía y admiración por una protagonista que se resiste, con humor y dignidad, a desaparecer a los ojos de los demás. (Noemí Hernández, 30 de julio de 2026)
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