¿Puede un perro ser el interlocutor ideal para un diálogo político? Esa es la curiosa premisa de Black, de José Montero García. El autor adopta un cachorro de pelaje negro que pronto desarrolla afición por los debates políticos televisivos. Desde ese momento, los ladridos de Black sirven para expresar acuerdo o desacuerdo con las opiniones expresadas en ellos y las enseñanzas de su propietario, dando pie a una serie de conversaciones que articulan toda la obra.
La sinopsis presenta la novela como una combinación de humor, crítica y reflexión sobre las contradicciones de la sociedad actual vistas a través de los ojos de un perro. Conforme avanza la lectura, la narración se vertebra en una sucesión de reflexiones sobre la actualidad política y social que el autor, antiguo político y dirigente sindical, expresa utilizando como vehículo los diálogos con Black durante sus paseos.
Sanidad, educación, fiscalidad, inmigración, monarquía, Iglesia, medios de comunicación o fútbol son algunos de los asuntos que el autor aborda, exponiendo con claridad su visión sobre cada uno de ellos y proponiendo algunas medidas que, a su juicio, contribuirían a mejorar la sociedad. El recurso del diálogo con el perro aporta un marco original, aunque en la práctica esas curiosas conversaciones dejan poco espacio a otros puntos de vista, ya que Black solo puede limitarse a respaldar o rechazar las opiniones mediante sus ladridos y gruñidos.
Black no es exactamente una novela protagonizada por un perro sino más bien una obra de marcado carácter político reflexivo, en la que la ficción sirve principalmente como vehículo para desarrollar un determinado discurso sobre la realidad política y social que interesará especialmente a lectores cercanos a la visión del mundo que defiende su autor. (Inma Muñoz, 3 de julio de 2026)
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