¿Hasta dónde serías capaz de llegar por salvar a un hijo que todavía no ha nacido? Aramat parte de una premisa tan poco habitual como poderosa: unir la maternidad subrogada con la guerra de Ucrania. Ana Ballabriga y David Zaplana consiguen convertir esa combinación en el punto de partida de una novela intensa y cargada de emoción.
Tamara y su marido han recurrido a un vientre de alquiler en Ucrania para hacer realidad su sueño de tener un hijo. Pero cuando Rusia invade el país, pierden el contacto con la madre gestante, lo que sume a Tamara en una profunda angustia. Decidida a encontrar a Aramat y salvar a su hijo nonato, emprende un viaje a Ucrania donde la clínica de Kiev se convierte en el inicio de una auténtica odisea repleta de peligros.
Para lograr encontrar a la madre de su hijo contará con la ayuda de un fixer ucraniano. Durante ese viaje descubrirá la realidad de una guerra cuya crudeza va mucho más allá de los titulares que vemos cada día en los informativos.
Aramat es la última novela publicada por Ana Ballabriga y David Zaplana. Como ya ocurre en sus obras anteriores, combina la acción con la denuncia social y nos adentra en la guerra de Ucrania y en la lucha del país por mantener su independencia y su identidad.
La historia está narrada en segunda persona, un recurso que me ha parecido muy original, ya que transmite la sensación de que son los propios autores quienes nos están contando la historia de estas dos mujeres.
Como podéis imaginar, el viaje de Tamara no será sencillo. Tendrá que enfrentarse al rechazo que despierta la gestación subrogada en algunos sectores de la sociedad ucraniana, a los constantes bombardeos, a soldados rusos que no respetan las convenciones internacionales y a mercenarios dispuestos a enriquecerse mientras rusos y ucranianos se matan sin tregua.
Aramat tampoco lo tiene fácil. Decidió convertirse en madre de alquiler para sacar adelante a su hijo, que padece un grado severo de autismo y necesita terapias y cuidados especializados que ella no puede costear con su trabajo en un museo.
La novela mantiene un buen ritmo narrativo, con abundante acción y capítulos cortos que invitan a seguir leyendo. La ambientación está muy conseguida y transmite la tensión del contexto bélico sin resultar artificial. Además, se aprecia un importante trabajo de documentación, especialmente en la recreación del conflicto y del contexto ucraniano.
En cuanto a los personajes, Tamara no terminó de convencerme. Es una mujer que actúa muchas veces por impulsos y transmite la sensación de pensar que ese hijo llenará un vacío que arrastra desde hace años, lo que hace que, en determinados momentos, resulte egoísta o difícil de comprender.
Aramat, por el contrario, despierta mucha más empatía. Se encuentra atrapada en una situación extremadamente complicada y su única preocupación parece ser proteger a su familia y al bebé que lleva en su vientre, convirtiéndose en el personaje más humano y cercano de la novela.
Uno de los aspectos que más me ha sorprendido ha sido la incorporación de la historia y la mitología ucranianas. Era un tema que desconocía y que aporta una perspectiva muy interesante sobre un país que, para muchos lectores, sigue siendo un gran desconocido.
En definitiva, Aramat es una novela dura, intensa y profundamente humana que, más allá del debate sobre la maternidad subrogada, pone el foco en la capacidad de dos mujeres para sobrevivir y seguir adelante en medio del horror de la guerra. (Ana García, 29 de junio de 2026)
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