Este libro no es una autoficción. Tampoco una biografía convencional. Es la respuesta de un hijo a una carta real e imaginada, escrita desde la ausencia del padre. Basado en documentos, recuerdos y referencias al cine, la literatura y la música, el texto se despliega como un juego de espejos donde identidad y memoria se entrelazan. Es una narración en primera persona, directa y sin concesiones, después de la muerte del cineasta Jaime Camino: un reencuentro duro y, al mismo tiempo, profundamente tierno. Aunque ya no me leas habla de la incapacidad de amar, del deseo, de la necesidad de abandonar el nido familiar y de la muerte como experiencia desgarradora y liberadora. Desde el piso de la calle Balmes de Barcelona que pronto deberá abandonar, Teo reconstruye la vida de su padre y el legado que permanece cuando todo parece desvanecerse.