Todo empezó cuando acepté el trabajo. Cuidar de un hombre con secuelas de un ictus en una casa enorme en Getxo (Vizcaya), gastos pagados y un sueldo que me permitiría, por fin, empezar de cero. Para cualquiera de mi edad habría sido una locura dejarlo todo atrás. Pero yo no soy como las demás. Nadie...