Cuando la ciudad llora y no es por mí, es el otoño que siembra lágrimas heladas, flores sobre el lecho del asfalto. Las tormentas de otoño son crueles. Inundan de belleza la mirada y su presencia es fugaz y dolorosa. Cuando la ciudad llora y no es por mí, es el otoño. La nostalgia del frío que co...