LOS CUENTOS DEL CONCURSO QUE NO SE FALLÓ

LOS CUENTOS DEL CONCURSO QUE NO SE FALLÓ ZORZANO CEITEGUI, LUIS

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Resumen

Después de una decadencia de años, el Ateneo de cultura de la ciudad ha cerrado sus puertas definitivamente. El último concurso de cuentos que la entidad había convocado no llegó a ser fallado. No es que se declarara desierto, no, es que el cierre del Ateneo fue tan súbito que nadie llegó a leer los originales seleccionados. No hubo ni fallo ni jurado.

¡Una inesperada sorpresa! Uno de los liquidadores legales de la asociación, cumpliendo con su tarea de seccionar como activo de la liquidación, encontró los originales del concurso de cuentos. Completamente atrapado en su lectura, el liquidador decide inmediatamente que las veinte pequeñas obras presentadas para el veredicto final no pueden morir en el olvido de un cajón, sino que merecen, sin duda alguna, ser publicadas.

Los relatos son variados: unos, son de estilo realista, otros, pertenecen al ámbito de una fantasía oscura y triste unas veces, socarrona y humorística, otras. Los hay que nos acercan al cuento gótico, Otros, en cambio, a la prosa poética , cuando no simplemente relatan una escueta y seca crónica de sucesos. Todos ellos, tienen por denominador común, de forma más velada que explícita, la ‘’sombra humana’’, en sentido junguiano. ¿Sería ese un motivo impuesto en las bases del concurso?

Una sorprendente colección de cuentos que nos acercan al misterio del alma humana, y que nos hacen pensar, reír, nos llenan de melancolía, nos siembran la duda o nos sobrecogen. Ninguno nos deja indiferente, como las ilustraciones que los acompañan.

1 Críticas de los lectores

¿Qué ocurre cuando un concurso literario desaparece antes de que el jurado pueda emitir su veredicto? Luis Zorzano Ceitegui convierte esa sugerente premisa en el punto de partida de Los cuentos del concurso que no se falló. Relatos de aquí, de allá y del más allá, una colección de veinte historias que juegan con el lector desde la primera página y que, más allá del ingenioso artificio narrativo, terminan componiendo un pequeño mosaico de las luces y, sobre todo, de las sombras del ser humano.

El libro se presenta como el rescate de unos cuentos condenados al olvido tras el cierre inesperado de un ateneo cultural. Nunca sabremos —y quizá sea mejor así— si Zorzano es el verdadero autor o simplemente el editor de unos originales encontrados por azar. El propio prólogo invita a aceptar el juego y a no destruir el hechizo buscando respuestas. Es una propuesta inteligente, porque la literatura siempre ha disfrutado confundiendo las fronteras entre realidad y ficción.

La variedad temática es una de las mayores virtudes de la obra. Hay relatos de corte realista y otros que se adentran en una fantasía oscura, unas veces melancólica y otras cargada de un humor socarrón. Aparecen ecos del cuento gótico, de la parábola, de la prosa poética e incluso de la crónica de sucesos. Sin embargo, el conjunto no resulta disperso. Existe un hilo conductor que une todas las historias: esa "sombra humana" de la que hablaba Carl Gustav Jung, ese territorio profundo de deseos, miedos, frustraciones y contradicciones que compartimos todos.

Bajo la aparente sencillez de muchos relatos laten cuestiones filosóficas universales. El tiempo, el destino, el libre albedrío, la identidad o la eterna insatisfacción humana aparecen una y otra vez, siempre envueltos en metáforas y situaciones que invitan a detener la lectura y reflexionar. También hay espacio para la crítica social, al egoísmo cotidiano, a la creciente impersonalidad de nuestras relaciones o a la absurda necesidad de compararnos constantemente con los demás.

Cada lector encontrará sus propias preferencias. En mi caso, "Pájaro" destaca por su simbolismo y profundidad, mientras que "Él" consigue crear una inquietud difícil de olvidar. "Elogio del fútbol" demuestra cómo la ironía puede convertirse en una eficaz herramienta de crítica política y social, "El número 13" reserva una sorpresa que merece ser descubierta sin adelantar nada y "El trébol de cuatro hojas" ofrece una aguda reflexión sobre la ambición y la envidia, esa eterna tendencia a creer que la hierba del vecino siempre es más verde.

Mención especial merecen las ilustraciones de Alfredo Bikondoa. No se limitan a acompañar los textos, sino que dialogan con ellos y contribuyen a reforzar la atmósfera de cada relato, convirtiendo el libro en una experiencia artística más completa.

Quizá uno de los mayores aciertos de Los cuentos del concurso que no se falló sea demostrar que un relato breve puede contener tanta profundidad como una novela extensa. Son historias que entretienen, inquietan, hacen sonreír y, en ocasiones, dejan un poso de melancolía o de desasosiego que permanece mucho después de cerrar el libro.

Porque, al fin y al cabo, estos cuentos no parecen escritos para ganar ningún concurso. Parecen escritos para recordarnos que todos llevamos dentro una sombra, que la literatura es una de las mejores maneras de explorarla y que merece la pena aceptar la invitación de Luis Zorzano Ceitegui para recorrer, aunque solo sea por unas páginas, esos territorios de aquí, de allá y del más allá. (Inma Muñoz, 10 de junio de 2026)

hace 1 hora