Los 9 de Blackwood es una de esas novelas que atrapan desde las primeras páginas gracias a una sensación constante de misterio, como si algo oscuro y antiguo estuviera aguardando entre sus líneas.
Hay novelas que se construyen alrededor de una historia y otras que parecen levantarse alrededor de un lugar. Los 9 de Blackwood pertenece claramente a estas últimas. Desde sus primeras páginas, Alex Martin convierte Blackwood en mucho más que un escenario: el edificio respira, observa, condiciona y parece exigir algo a todos aquellos que cruzan sus puertas.
La novela alterna dos líneas temporales muy diferenciadas. Por un lado, el presente, situado en 2025, donde nueve personajes —Clara, Kira, Luis, Daniel, Valeria, Carlos, Sofía, Ramón y Adrián— reciben unas inquietantes cartas en las que únicamente aparecen sus nombres, una fecha y un lugar de encuentro. Todos esconden algo; todos mantienen zonas oscuras que el lector irá descubriendo poco a poco. Por otro, el pasado nos traslada al Blackwood de 1704, en Gales, donde Ewan, marcado por la pérdida de su madre y por la compleja relación con su padre, inicia sin saberlo una cadena de acontecimientos que acabará resonando siglos después.
Alex Martin construye así una narración donde pasado y presente avanzan entrelazados. Cada capítulo aporta nuevas piezas a un rompecabezas que nunca deja de expandirse. El autor dosifica la información con inteligencia, ofreciendo pequeñas revelaciones y detalles aparentemente menores que más adelante adquieren un significado mucho más profundo. Esa estructura mantiene constante la sensación de misterio y obliga al lector a permanecer atento, tratando de conectar pistas y anticiparse a los acontecimientos.
La novela se mueve entre la fantasía, la leyenda y el misterio clásico. Hay ecos de esas historias en las que cada personaje posee un pasado oculto y donde cualquier conversación puede esconder una amenaza o una verdad incómoda. A ello contribuyen unos capítulos breves y muy dinámicos, cargados de diálogos y una prosa evocadora que sabe crear atmósferas inquietantes sin necesidad de excesos.
Uno de los mayores aciertos del libro está en la construcción de los personajes. Tanto los protagonistas del presente como aquellos pertenecientes a la línea temporal del pasado poseen entidad propia y cuentan con motivaciones sólidas. No funcionan únicamente como piezas al servicio de la trama, sino como figuras cuidadosamente desarrolladas, conectadas entre sí y también con el propio Blackwood de maneras que el lector irá descubriendo gradualmente.
También resulta especialmente interesante el modo en que Barcelona se transforma aquí en un espacio casi irreal, lleno de sombras, secretos y rincones donde lo cotidiano parece ocultar algo imposible. Alex Martin demuestra habilidad para crear una atmósfera permanente de extrañeza y tensión, una vibración constante de lo misterioso que acompaña toda la lectura.
Con esta primera novela, el autor presenta una historia ambiciosa, repleta de secretos, conexiones ocultas y elementos fantásticos que se integran con naturalidad en la trama. Los 9 de Blackwood propone un viaje donde nada ocurre por casualidad y donde cada descubrimiento abre la puerta a nuevos interrogantes.
Una lectura especialmente recomendable para quienes disfrutan de los misterios construidos lentamente, las narraciones corales y las historias donde la frontera entre realidad y fantasía termina por desdibujarse. (Inma Muñoz, 19 de mayo de 2026)
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