Tengo que reconocer que me ha costado su lectura, quizá por propia culpa, posiblemente por el tipo de lectura que suelo hacer ahora, dirigida preferentemente hacia un tipo de narración más moderna. El estilo, al menos de la traducción, resulta demasiado decimonónico con largos párrafos y descripciones muy elaboradas. Tampoco el juego de narrador interno, (el narrador principal es el capitán Carles Marlow, el principal benefactor de Jim) ayuda para dar a la novela más agilidad. Jim es, si duda, un romántico, quizá un Quijote que choca con la realidad de la mediocridad y cobardía de su entorno, hasta el punto de que prefiere cargar con culpas de los demás, como cuando le achacan a él injustamente el naufragio del barco de peregrinos. Pero el relato avanza muy muy lentamente hasta su definitivo y último acomodo en Malasia, en Patusan, lugar “inocente” y natural donde su bondad y nobleza le convertirán en héroe legendario. Y será esa misma bondad e inocencia la que le conduzcan a la muerte. Lectura, en fin, pausada, trabajosa, sobre el tema del fracaso de la bondad y la integridad sin límites.
hace 8 horas
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