Creo que de trhiller tiene más bien poco, quizás solo en las últimas páginas, y no muy bueno precisamente. Es más, o debiera serlo, un estudio histórico de algunos castillos con preferencia sobre la simbología de las marcas de cantero que aparecen en muchos sillares, tanto de castillos como de iglesias, desde la época románica y durante algunos siglos. Me hubiese gustado una edición del libro con fotografías de los castillos que menciona (Luis Zueco es fotógrafo y estudioso de los castillos), así como los sillares con las diferentes marcas de cantero -que hay muchas y muy variadas en la realidad- y son realmente el tema principal de la novela, pero siempre queda el recurso de acudir a la Google para ver las fotografías y ampliación de los datos históricos. Bien ambientados los personajes en Madrid, aunque me extraña que solo beban vino -sobran las marcas o procedencias- y a nadie le apetezca un brandy, un escocés o gin-tonic en sus reuniones, como algo que considero muy habitual.
En resúmen: entretiene sin más. Pero, por supuesto, a quien no le guste el ambiente histórico, que considero motivo principal de esta novela, le resultará un tanto pesada la descripción tanto arquitectónica como histórica de los castillos y su explicación sobre la simbología de las marcas de cantero, porque como novela en sí, muy poco interesante..
hace 12 años
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