Dejemos, por una vezque nos arda la salivaen la boca del otrodejémonos arderdejemos que las cosas brillena nuestro alrededor.
Editoriales
DEJAR DE RECORDAR NO PUEDO
GURPEGUI, JOSÉ ANTONIO
Por la razón que fuere aquella mujer le resultaba tremendamente atractiva; y no solo por la sensualidad de su físico sugerente, también por su forma de comportarse en público. Volvió a pensar que debió llamarla tras el concurso; hubiera sido una excelente excusa para aproximarse y conocerla mejor,...
ESTE LIBRO ARDE ENTRE MIS MANOS
LEELE, OUKA
Todo libro tendría que ser un objeto mágico, y éste, que arde entre las manos, lo es de forma especial, porque trata de la palabra, que es el objeto mágico por excelencia, y del silencio, que es la cara oculta de la palabra (y la cara oculta de la magia). Concebido como un ejercicio espiritual y com...