Resumen

La extraña muerte del empresario farmacéutico Diego Carbonell con el que pocas horas antes se ha reunido pone patas arriba la tranquila existencia de Óscar Ripoll, un periodista barcelonés en paro, descreído y holgazán. La supuesta causa de la muerte es un portafolio extraviado, propiedad de Carbonell y que contiene una comprometedora información del sector farmacéutico, lo que hace que el protagonista (la última persona que lo vio con vida) se convierta, junto con la atractiva viuda de Carbonell, en el sospechoso principal y centro de un trepidante juego de persecuciones entre Madrid y Barcelona. Un thriller corrosivo, irónico y entrañable poblado por curiosos personajes como exmilitares de elite, gerifaltes del sector químico, charnegos gays, líderes de partidos derechistas y simpatizantes de ERC, que pone en suspenso al opaco y siempre polémico sector farmacéutico y que hermana, por medio de la mirada nostálgica con la que son tratadas, a dos ciudades rivales como Madrid y Barcelona: dos ciudades desubicadas y a la deriva engullidas por la indolencia y la hipocresía propias de esta era posmoderna.

2 críticas de los lectores

No vivimos tiempos para ponerle pegas a una actividad que debe servir de evasión y disfrute, como es leer una novela, que bastantes quebraderos de cabeza da ya el día a día. “Uno de los muertos” es, desde ese punto de vista, una novela de nuestro tiempo: entretenida; ligera y fácil de leer, sin que eso signifique ninguna carencia de estilo. Al contrario, está construida de un modo ágil y cuidado, aunque tampoco el ritmo llega a ser totalmente redondo. El oficio de guionista radiofónico y televisivo le sale al autor en los diálogos, algunos de ellos magistrales, y casi todos brillantes. Sacrifica el retrato de los personajes para dar más relevancia a la acción. Incluso se encuentra alguna incoherencia en el modo de actuar de uno de los protagonistas. Un pequeño problemilla, perfectamente perdonable, porque no estamos ante una novela psicológica. Más benevolencia requiere pasar por alto que también en la trama, que mezcla avances muy previsibles con momentos cercanos al suspense, se van salpicando cosas que no cuadran, especialmente según se va acercando el desenlace, y el mejor ejemplo es la sencillez con la que se resuelve finalmente la intriga. En realidad, también esto se perdona a cambio de los buenos ratos que depara su lectura. Y es que, si nos ponemos demasiado tiquismiquis, corremos el riesgo de quedarnos sin historia. Y no están los tiempos para perder oportunidades de entretenimiento por pura intransigencia. (Luis V. Pérez)

hace 8 años
6

Novela negra, quizá solo gris, amena, sin grandes pretensiones, con un objetivo claro, hacernos pasar un buen rato, entreternos... novela negra a la española que entretiene más que la extranjera y es más real, como si fuera de nuestro barrio.

hace 6 años