ÚLTIMOS TESTIGOS ALEXIEVICH, SVETLANA

Nota media 9,6 Excelente 5 votos 3 críticas
  • GéneroEnsayo
  • EditorialDEBATE
  • Año de edición2016
  • ISBN9788499926612
  • ISBN digital9788499926742
  • Idioma Español

Resumen

De la Premio Nobel de Literatura 2015, una obra maestra inédita hasta ahora que recoge el recuerdo de los niños que sobrevivieron a la segunda guerra mundial. Un tema de gran interés desde una perspectiva totalmente distinta.
La Segunda Guerra Mundial dejó casi trece millones de niños muertos y, en 1945, solo en Bielorrusia, vivían en los orfanatos unos veintisiete mil huérfanos, resultado de la devastación producida por la guerra en la población de ese país. A finales de los años ochenta la Premio Nobel Svetlana Alexiévich entrevistó a aquellos huérfanos y compuso con sus testimonios un emocionante relato de una de las mayores tragedias de la historia.
Esta obra maestra inédita constituye un retrato personal y profundamente conmovedor del conflicto en el que la propia autora no interviene más allá del prólogo: son sus protagonistas los que hablan conformando con sus palabras una especie de memoria coral de la guerra, original, auténtica y fascinante.

3 críticas de los lectores

Después de leer La guerra no tiene rostro de mujer, Últimos testigos reafirma el valor de la tarea llevada a cabo por la Nobel bielorusa Svetlana Aleksievich y la de su publicación y difusión. En Últimos testigos se expone las vivencias de los niños y niñas en el frente ruso durante la segunda guerra mundial, hombres y mujeres que en 1941 contaban con entre 2 y 15 años de edad.
Todos los protagonistas de este libro eran menores cuando estalló el conflicto y, aunque lo vivieron de forma distinta a los adultos, también quedaron marcados por los recuerdos para siempre.
En conjunto, las experiencias de los entrevistados representan la pérdida de la inocencia y la infancia. Tuvieron que asumir responsabilidades impropias para su edad, como tareas domésticas o atención a los heridos. Algunos de ellos, por ser tan pequeños, tan solo recuerdan sensaciones y olores más que sucesos en sí, no obstante, este hecho no resta significado a su narración, porque en su memoria está la esencia de lo que vivieron.
Esta obra es una prueba de que no se debe subestimar la capacidad de comprensión y las emociones de un/a niño/a. Un libro excelente y necesario, aunque sobrecogedor. (Dolors Martínez, 3 de abril de 2017)

hace 1 año
10

Un libro muy bueno, de lo mejor que se ha escrito, no hay duda de que esta autora se ha ganado a pulso su premio nobel. Es un libro duro, muy duro, de los que no puedes leer mas de treinta páginas al día de la congoja que te produce. Son historias muy tristes que muestran uno de los peores periodos de nuestra historia, la segunda guerra mundial. La guerra a traves de la mirada de los niños, como sufrieron, como muchos quedaron huerfanos, la crueldad de los soldados y a veces la ayuda de perfectos desconocidos. Un libro que debes leer. Muy recomendable.

hace 1 año
10

Pensaba que tras leer la magnífica “Voces de Chernóbil” ninguna de sus obras me podría impactar del mismo modo, pero “Últimos testigos” lo ha hecho. Con la misma técnica, la autora escribe una obra polifónica en la que da voz a un centenar de supervivientes rusos de la II Guerra Mundial, que eran niños en ese momento.
Se exponen los recuerdos del conflicto bélico de aquellos niños, desde los más pequeños hasta los casi adolescentes. Las evacuaciones, los campos de concentración, la crueldad de los alemanes, la pérdida de padres y familiares, el hambre, los miles de huérfanos... y también la solidaridad y generosidad desinteresada; todo ello narrado de manera objetiva, son sus recuerdos. Las circunstancias, impresiones y traumas de estos testimonios, que en lugar de infancia vivieron la guerra y sus penurias, y que fueron espectadores inocentes y constantes de tantas muertes violentas, representan un estremecedor alegato a favor de la paz.
Estos breves monólogos, conmovedores y escalofriantes a partes iguales, y muy humanos, me han parecido excelentes, aunque como me pasó con “Voces de Chernóbil”, he tenido que dosificar su lectura en varios días, sino resulta demasiado dura y en mi opinión así se aprecia mejor el conjunto.
El trabajo de la autora, tanto para hacer las entrevistas como para darles formato escrito, me parece inmenso y difícil, pero excelentemente logrado, y aunque sólo he leído dos de sus libros, creo que el Nobel que recibió lo tiene bien merecido.

hace 1 año