Resumen

Mi nombre es Julián Romero de Ibarrola y soy maestre de campo de los tercios del rey nuestro señor. Sirvo hoy con don Felipe II como ayer serví con su augusto padre, el césar Carlos. Queréis que os cuente mi historia y yo os diré que mi único mérito es haber salvado la piel donde otros dieron la vida.Constato en vuestras miradas que no sabéis lo que pasó en San Quintín. Avergonzaos, ganapanes, porque pocas páginas han escrito nuestras armas más gloriosas que aquella victoria, en la que este vuestro servidor cayó herido cuando una bala de mosquete me perforó una pierna y desde entonces me cuelga así, como dormida. Aún tengo que dar gracias a Santiago de que no hubiera que cortarla, según se solía hacer, para que la gangrena no me comiera el cuerpo.Y ahora, si queréis saber más, prestad oído…

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Mediados del siglo XVI Julian Romero de Ibarrola, maestre del campo de los tercios del rey Felipe, el segundo de su nombre, hijo del Cesar Carlos reside en Bruselas después de haber prestado servicio en Inglaterra, Francia y Flandes, como soldado del ejército español. Desde la urbe flamenca nos detalla, los continuos cambios en la diplomacia de la época: ”vimos al papa católico de Roma pactar con el rey católico de Francia que a su vez pactaba con el sultán mahometano de los turcos y con los príncipes protestantes de Alemania, todos contra el rey católico de España, que a su vez pactaba con el rey heterodoxo de Inglaterra. El rey católico de Francia perseguía a los protestantes de Francia, pero se aliaba con los protestantes de Alemania por menoscabar al emperador católico. Y cuando el emperador católico necesitaba concentrar sus esfuerzos contra la católica Francia, firmaba paces con los protestantes de Alemania”, y los preparativos de la batalla de San Quintin, así como todos los méritos de los principales mandos del ejército de Felipe II. Manuel Filiberto de Saboya fue el encargado de atacar a los franceses por el norte, mientras estos estaban esperando en el sur al ejército español, por lo que el condestable Anne de Montmorency no supo anteponerse a la estrategia del primero, y perdió la plaza de San Quintin. Historia muy bien trenzada de las estratagemas y engaños, que se sucedieron en el sitio de San Quintin, tanto en el ataque español, como en la defensa francesa. Relato en primera persona, con palabras de la época, y con gran detalle de la vida militar, protagonizado por el teniente Julian Romero, promocionado a maestre del campo por su desempeño en la batalla Capítulos cortos y fáciles de leer, repleto de palabras y dejes antiguos, con muchas descripciones de las armas y técnicas de las guerras en el siglo XVI. Sucesos y personajes principales históricos, novela muy bien documentada, de lectura recomendable.

hace 6 meses