REPÚBLICA LUMINOSA BARBA, ANDRÉS

Nota media 6,5 Bueno 8 votos 3 críticas

Resumen

Ganadora del XXXV Premio Herralde de Novela ¿Qué tiene que suceder para que nos veamos obligados a redefinir nuestra idea de la infancia? La aparición de treinta y dos niños violentos de procedencia desconocida trastoca por completo la vida de San Cristóbal, una pequeña ciudad tropical encajonada entre la selva y el río. Veinte años después, uno de sus protagonistas redacta esta República luminosa, una crónica tejida de hechos, pruebas y rumores sobre cómo la ciudad se vio obligada a reformular no solo su idea del orden y la violencia sino hasta la misma civilización durante aquel año y medio en que, hasta su muerte, los niños tomaron la ciudad. Tensa y angustiosa, con la nitidez del Conrad de El corazón de las tinieblas, Barba suma aquí, a su habitual audacia narrativa y su talento para las situaciones ambiguas, la dimensión de una fábula metafísica y oscura que tiene el aliento de los grandes relatos.

3 críticas de los lectores

3

Aburridísima, la peor novela que he leido de Andrés Barba, y las tiene muy buenas.

hace 1 año
5

Aunque parece hija bastarda de Furia Feroz, de J.G. Ballard, la novela ofrece un planteamiento original en fondo y forma. Ese es su mérito; el resto, deméritos y no menores. Lo primero, la historia no está bien cosida. El escenario pasa en ocasiones por un lugar inhóspito y salvaje mientras que en otros momentos semeja una ciudad moderna y desarrollada. La naturaleza de las relaciones entre los niños de la selva con los de la ciudad se alternan sin motivo aparente. El papel protagonista que juega el relator en la búsqueda de los niños tampoco se explica (un responsable municipal jugando a jefe de policía). La aparición del niño Jerónimo es un misterio sin resolver o, en realidad, sin plantear siquiera. En fin, lo dicho: sin coser. Un problema adicional, me atrevería a decir que aún más gordo que los anteriores, resulta ser la falta de finura del escritor que parece tener auténticas dificultades para hilvanar el sustantivo con el adjetivo adecuado, o el verbo con sus complementos, sobre todo en las oraciones complejas, que son la mayoría; mejor no hablemos del uso de metáforas, alegorías o símiles. Frecuentes son, también, las contradicciones inmediatas en un mismo párrafo. Empecé a marcar textos con una redacción digamos "débil" y hube de parar porque cada dos páginas encontraba alguno. Dejo algunos ejemplos: "Durante cuatro minutos hay una impresionante quietud en todas las personas que se encuentran en el interior: los heridos se arrastran, los niños se reagrupan, otros siguen tirando cosas..." (en qué quedamos? No había una "impresionante quietud"?). Otro ejemplo: "los Zapata tenían un don extraordinario: el de la normalidad. Eran una concentración de todo lo plausible. Hijos de un matrimonio compuesto por una maestra de secundaria y un empleado de banca, parecían cuatro duendes de cuento" (a ver, desde cuándo la normalidad es extraordinaria?; y quién diría que son normales los duendes de cuento?). Hay decenas de ejemplos así. Uno más: "Pero aquel hombre era distinto. Aquel hombre era como yo. Peor aún: era extraño, anónimo y al mismo tiempo absolutamente familiar" (pues eso o todo lo contrario!) Venga, el último, ya hacia el final: "Pero si alguien había escrito la palabra "puta" es que había existido también el amor..." (evidente, ¿no? Madre mía!). En resumen: alguien del jurado del Herralde debería explicar qué estuvieron consumiendo mientras deliberaban (tranquis, es broma).

hace 1 año
9

Me parece una fascinante novela contada a la manera de una crónica sobre una supuesta sociedad formada exclusivamente por niños y la forma en la que ésta se relaciona con la sociedad ya establecida. El narrador se intenta comprender los motivos que llevan a estos niños a adoptar comportamientos diferentes y sitúa el problema en el terreno moral. Es una lectura que me ha sorprendido y conmovido a partes iguales, que he disfrutado mucho y la recomiendo a todos.

hace 1 año