RECUERDOS DE FERNANDO VILLALÓN HALCON, MANUEL

Nota media 8 Muy bueno 1 voto 1 críticas

Resumen

Los años veinte y treinta, los que anteceden a la Segunda Guerra Mundial, fueron años de grandes biografías literarias, género este que llega a su madurez y se pone, como quien dice, de moda en ese momento gracias a Stefan Zweig, Lytton Strachey, Emil Ludwig, André Maurois, Essad Bey y algunos otros. En España destacan como biógrafos, sobre todo, los escritores Benjamín Jarnés y Manuel Chaves Nogales. Pero también hay entre nosotros una «pequeña joya» relativamente tardía: Recuerdos de Fernando Villalón, Poeta de Andalucía la Baja y ganadero de toros bravos. Apuntes para la historia de una familia (1940), de Manuel Halcón, obra que ha ido siendo fervorosamente leída por lectores de varias generaciones a lo largo de más de medio siglo. Los Recuerdos es la obra más significativa y madura de Manuel Halcón y una gran biografía novelesca de un singularísimo personaje, el poeta Fernando Villalón, además de un retrato de su tiempo y del campo andaluz en toda su grandeza. La presente edición, a cargo de dos competentes especialistas, Jacobo Cortines y Alberto González Troyano, incluye en un Apéndice, «El poeta en los negocios» (1951), un texto casi desconocido, y otros escritos, algunos inéditos, en los que Halcón vuelve de nuevo a la figura de Fernando Villalón.

1 críticas de los lectores

Entre los miembros de número de los que se han venido etiquetando como la Generación del 27, una de las personalidades más atractivas, pero también habitualmente colocadas en segunda o tercera fila del escaparate, es la de Fernando Villalón, autor de algunos poemarios francamente estimables como La Toriada o Romances del 800, pero más conocido por su labor como ganadero y por el influjo de su carácter y vida.
Manuel Halcón, primo suyo, ha hecho de los Recuerdos un pequeño ejercicio biográfico absolutamente delicioso. En episodios cortos, aglutinados en núcleos vagamente temáticos (el campo, Sevilla, los negocios…), va trazando una fisonomía de este poeta, caballista y ganadero magnífico, y lo hace contagiando su estilo —ya de por sí primoroso y muy bellamente escrito— de los colores de la Andalucía la Baja, la tierra de Villalón —y del escritor—. Al final, el libro deja la misma sensación que un cuadro luminoso donde parece que podemos apercibir incluso olfativamente el paisaje que funciona como motivo, ese regusto que es coto particular de la literatura de mimbres delicados y exquisitos.
La edición llevada a cabo es otro de los valores de este libro: dos textos introductorios ejecutados con firmeza y conocimiento por Jacobo Cortines y Alberto González Troyano, y una pequeña colección de semblanzas inéditas que, en otros momentos, hizo Manuel Halcón de su primo, reiterativas, pero que al mismo tiempo son como el puño que termina de apresar con firmeza el retrato. (Carlos Cruz, 3 de mayo de 2017)

hace 1 año