LOS DIOSES DE LA CULPA CONNELLY, MICHAEL

Nota media 7 Muy bueno 1 voto 1 críticas

Resumen

Mickey Haller, El Abogado del Lincoln, recibe un mensaje de texto que llama su atención: " Llámame cuanto antes: 187 " . 187: el código policial correspondiente al asesinato. Cuando Mickey descubre que la víctima había sido una antigua clienta, una prostituta a la que creía haber rescatado y reconducido por el buen camino, sabe que está en deuda con el caso. Acechado por los fantasmas de su pasado, Haller tiene que trabajar hasta la extenuación para resolver un caso que podría traerle la redención total o probar su culpa definitiva.

1 críticas de los lectores

Michael Connelly (Philadelphia, 1956) nos sumerge con la quinta entrega de su serie sobre Mickey Haller, el abogado del Lincoln, en una historia cuyo eje conductor es, sobre todo, la culpa. Ésta ya aparece mencionada en el título, “Los dioses de la culpa”, nombre con el que Haller se refiere a los doce miembros del jurado, pero planea sobre los personajes durante toda la novela, en especial sobre el propio Haller.
El punto de partida es un mensaje que el protagonista recibe en su teléfono. Por él descubre que una antigua clienta suya, una prostituta a la que creyó haber sacado de la calle, ha sido asesinada. Termina descubriendo así que en ese caso no fue más que una marioneta, al tiempo que se embarca en la defensa de un hombre encarcelado al que cree inocente. A partir de ahí nos encontramos cuatrocientas páginas en las que el ritmo no decae en ningún momento. Connelly escribe con un estilo libre de artificios, con diálogos rápidos y vertiginosos, lo que hace que la lectura y la trama avancen rápido.
La historia está claramente dividida en dos partes: la primera (unas 250 páginas) son la investigación y la preparación del juicio y la segunda el propio juicio. Los amantes de las películas de tribunales Made in USA disfrutarán de la lectura, ya que está escrita casi como una película narrada. De hecho, dado que una de las novelas de la serie de Mickey Haller, El inocente, ya fue adaptada a la gran pantalla, no cuesta nada imaginarse, si la has visto, a Matthew McConaughey en la sala, hablando con el jurado y la juez.
La culpa, como se ha dicho, es un tema omnipresente en toda la novela. El propio Haller la sufre cada noche, por haber conseguido la libertad de un cliente que unos días después mató a una madre y a su hija, lo que le ha llevado a perder el contacto con su propia hija, que le culpa del incidente. No es el único personaje que la padece, pero sí quizá el que con más encono lo hace, dado que es el protagonista, y que ayuda mucho a humanizar a un abogado que se mueve al borde de la ley para conseguir siempre su objetivo primordial, que no es otro que la libertad de su defendido.
Estamos, por tanto, ante una lectura fácil, un puro entretenimiento, una especie de fast food de la literatura, un libro perfecto para el verano, para un viaje en autobús. Un libro que sólo busca entretener, con una trama bien hilada, trepidante, interesante y absorbente, cuya lectura fluye ágil y sin exigencias. (Aitor Heras, 22 de octubre de 2018).

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