Resumen

Gulli, el viejo portero de uno de los más conocidos hoteles de Reykjavik, aparece desnudo y acuchillado hasta morir en su miserable habitación en el sótano. Pero Gulli es mucho más que un simple portero que se disfrazaba de Papa Noel todas las navidades, es un completo misterio. Veinte años en el hotel y nadie le conoce realmente. Erlendur Sveinsson decide alojarse en el mismo hotel en busca de la asesina, que, también de eso cree estar convencido, aún debe permanecer muy cerca, pese a que las vacaciones de Navidad están ya encima y el hotel completo. Mientras que al director tan sólo le importa que el asesinato permanezca oculto y su reputación intacta. Erlendur, sin embargo, recibe la visita de su hija, que de nuevo se adentra entre las brumas de la droga y el alcohol, dejando al inspector al borde de la desesperación y la impotencia.

9 críticas de los lectores

El portero de uno de los hoteles más exclusivos de Reykiavik aparece asesinado en el sótano del hotel, en un miserable cuchitril que utilizaba a modo de habitación. Comienza, a partir de ahí, la investigación para el inspector Erlendur y su equipo. El portero resulta ser un completo desconocido, no tenía amigos, no se hablaba con su familia e incluso sus propios compañeros del hotel apenas lo conocían. La búsqueda de pistas para dar con el posible móvil y con el asesino se antoja lenta y desesperante, y más todavía, cuando durante la investigación del crimen nuestro protagonista rememora un suceso que le atormenta de su pasado.
Lo peor: el comienzo de la novela es lento y la personalidad de los personajes podría estar más acentuada.
Lo mejor: me ha gustado especialmente la narrativa pulcra y sin apenas florituras, directa al grano, clara, contundente, una buena novela negra donde el entretenimiento y el interés está asegurado. (David Sánchez)

hace 8 años
7

Desde la revolución que provocó el autor sueco Stieg Larsson con el éxito de su saga Millenium, los ojos de los fanáticos de la novela negra voltearon hacia los países escandinavos. Y se descubrió un filón de autores y novelas que parece inacabable, como insaciable es el apetito de los entusiastas lectores de este género. La lista de autores verdaderos best seller´s es enorme: El mismo Larsson, Henning Mankell, Jo Nesbø, Nkorin Fossum, Camila Låckberg, Anne Hoit, Arne Dahl, Max Sjöwall y Per Wahlöö son algunos y de ellos, y por lo que sé, vienen muchos más. Obviamente la irrupción del noir escandinavo generó curiosidad, sobre todo porque muchos considerábamos que países como Suecia o Noruega, eran casi paraísos terrenales, pero resultó que no era así, y que esos países tiene las más altas tasas de delitos cuando los comparamos por número de habitantes. La novela negra les ofrece a sus autores la oportunidad de sacar de la oscuridad los aspectos más oscuros de su sociedad. Yo soy gran fan de la novela negra, incluyendo la nórdica. He leído casi todo Mankell, todo Nesbø, las cuatro novelas de la serie Millenium de Larsson (me niego leer a su “sucesor”), algo de Camila Låckberg, y ahora, aprovechando el Retópada20 me acerqué a conocer a un autor islandés muy reconocido como autor del género negro: Arnaldur Indridason, el creador de la saga del inspector Erlendur Sveinsson, que protagoniza, cuando menos hasta el 2015, 13 novelas. “La voz”, es la primera que leo. “La voz” se ubica en Reikiavik, capital de la isla de Islandia, un hermoso territorio de menos de 400 mil habitantes, famosa por sus Vikingos, sus glaciares y su selección de fútbol, que logró calificar para el mundial de Rusia 2018. En plena temporada navideña, aparece con los pantalones enredados en los tobillos, asesinado de una serie de cuchilladas, el portero de uno de los principales hoteles de la isla, amenazando con trastornar su operación justo cuando está atestado de turistas. Entra en escena el Inspector Erlendur, típico investigador del noir: divorciado, solitario, sin respeto por las jerarquías, alejado de su familia, con un pasado doloroso que le impide relacionarse con el mundo; típico Mr. Scrooge y pariente cercano de Grinch, decide registrarse en el hotel para así dedicar toda su atención a la solución del homicidio, indiferente a las reacciones que esto provoca entre sus compañeros, clientes y los empleados del albergue. La investigación fluye lenta para mi gusto. En “La voz” no te encuentras con persecuciones frenéticas, tecnología punta al servicio de la policía, sorpresivos descubrimientos forenses, grupos delincuenciales dificultando la investigación, presiones mediáticas o de cualquier tipo exigiendo resultados, corrupción política o policial. Te tropiezas con una víctima solitaria de quién nadie parece saber nada, un asesinato sin un móvil claro, y te adentras junto con Erlendur y su equipo a la labor de preguntar por aquí y por allá, reuniendo, analizando, confrontado declaraciones y datos, hasta que llegas al final, cuando todo te parece tan claro, aunque sabes que no fue así. “La voz” entretiene, pero cuando menos a mí, no me apasionó. A ratos me llamaba la atención la facilidad con que los supuestos sospechosos se enfrentaban a gritos con el equipo policial, negándose a colaborar, mintiéndoles descaradamente, sin importarles que con sus embustes, incrementaran las suspicacias sobre ellos. Como que mucho miedo o respeto no le tienen los islandeses a sus policías. En fin, de vez en cuando te topas con un libro que no te estremece, no te conmociona, no te quita el aliento, no te incrementa el ritmo cardiaco, así que si no eres un seguidor de la saga del Inspector Erlendur, no te recomiendo la lectura de “La voz”. Yo tenía que cumplir con el reto de leer una novela ubicada en una isla con menos de un millón de habitantes, y aunque tenía otras opciones, como “Diez negritos” de Agatha Christy o “Islas Marías”, del mexicano Martin Luis Guzmán, me decidí por conocer un nuevo -para mi- autor del Noir Escandinavo, con regulares resultados.

hace 5 meses
6

De la novela policíaca se dice que, cuando es buena, sabe reflejar la sociedad en la que se desarrolla la historia. A través de ese género literario, en los últimos años, hemos descubierto que, pese a la apariencia de existencia monótona y plácida de los países nórdicos, sus tensiones sociales pueden llegar a ser igual de grandes que en el Mediterráneo, con la salvedad de que, en el norte, los crímenes puede que se hagan con un menor empuje de la sangre caliente de quien los comete sino con la frialdad propia de su clima. Tras el gran descubrimiento, hace casi dos décadas, de las novelas del sueco Henning Mankell, a través de la serie iniciada por el comisario Wallander con La quinta mujer, las editoriales han desplazado parcialmente a Inglaterra de la capitalidad mundial de la buena novela policíaca para buscar otros referentes al norte del continente. Siendo preferible obviar a Stieg Larsson (quien en vida encontró la fórmula de los best sellers y, alejándose de la novela de calidad, pasará a la historia de la sociología pero no de la literatura), el islandés Arnaldur Indridason no me ha defraudado en ninguna de las cuatro novelas que he leído de él. En La voz, la aparición, en la habitación que ocupaba en el establecimiento, del cadáver del portero de un hotel en vísperas navideñas, sirve para que el autor denuncie dos rasgos de la sociedad actual en los países desarrollados: en primer lugar, la mercantilización de los trabajadores, puesta de manifiesto en el interés obsesivo, por parte de la dirección del hotel, en que no trasciendan los hechos para no disminuir su clientela en esas fechas, y situándose ese interés por delante del afán por saber lo ocurrido. En segundo lugar, la indiferencia que en las grandes ciudades se da con respecto a las circunstancias personales de los demás, mostrándose aquella mediante la ignorancia, por parte de sus compañeros de trabajo, de cuál era la vida que seguía el portero. Asimismo, y junto con la necesidad de reflejar la sociedad y el momento en que se desarrolla la historia, la novela cumple con otro de los cánones exigidos a la buena literatura policiaca, que es el de mostrar las circunstancias de sus protagonistas (en este caso, el policía Erlendur) dejando a entrever, primero, sólo una parte de su personalidad (la más superficial), para después, y dando datos poco a poco acerca de su difícil infancia y la forma en la que ésta y otras vivencias familiares han dado lugar a sus conflictos internos, poder presentarlo como un personaje con matices y dejando al lector la duda sobre qué juicio hacer sobre él. Adentrándose, a medida en que la trama avanza, en el pasado de la víctima como niño prodigio cantor de coro, y la forma con la que echan a perder su vida este tipo de figuras mediáticas, La voz se convierte en otra de las novelas de Idridasson que se lee en muy pocos días gracias al placer que supone sentirse enganchado por sus historias y por saber las circunstancias del pasado de sus personajes, haciendo así que hasta el más perverso de ellos pueda despertar conmiseración en el lector una vez que el autor describe la cara b de su vida. www.antoniocanogomez@wordpress.com

hace 11 meses
5

Un libro entretenido sin más pretensiones. Uno más de la llamada novela negra nordica.

hace 7 años
6

Mejor que La mujer de verde, es un libro más directo va muy al grano sin florituras y eso se agradece

hace 8 años
7

Después de muchas horas de lectura he vuelto a aterrizar en la gélida Islandia. La última vez que recuerdo haber estado por allí, fue hace ya tiempo, cuando acompañe al profesor Lidenbrock y a su sobrino Axel en su “viaje al centro de la tierra”.
En esta ocasión no estamos ante un viaje épico sino ante la investigación de un asesinato.
El caso es que la novela me ha gustado bastante más de lo que me pensaba. La verdad que últimamente parece que ha resurgido con fuerza la novela negra, no se si será por el fenómeno "Milleniun" o por las novelas de "Mankell", pero en todo caso bienvenidas sean.

hace 8 años
8

Leida en Enero de 2011. Bibliometro.
Espléndida novela negra, tercera de la saga con el mismo protagonista, el inspector Erlendur. En este caso deberá investigar, mientras intenta resolver sus problemas familiares, el asesinato de un conserje que fue en su niñez fue un prodigio de la canción.

hace 9 años
5

Está bien, pero me quedo con La mujer de verde

hace 10 años
6

Está bastante bien pero me gustó más la mujer de verde. De todos modos este autorr escribe bien siempre.

hace 10 años